martes, 13 de octubre de 2020

Raquel Jaduszliwer

 

Raquel Jaduszliwer (San Fernando / vive en CABA) 


Ángel de la enunciación, Buenos Aires, Barnacle, 2020.













De "Ángel de la enunciación"


 


, era como escuchar voces en la antesala del hospicio

o en el jardín desnudo donde podría haber estado el paraíso

allá donde los árboles prefieren no haber nacido árboles

ni morir como árboles

y todo se ve mal hecho, como de agua enrarecida

mientras tanto

una piedra rodaba con esfuerzo

cargaba los pecados del mundo:

ah, helo aquí, este es el núcleo del dolor atómico

todo el peso rodando sobre la tierra ignota

todo el peso del mundo concentrado en una gota de arena

 

y así acaba esta historia, se aviene a ser contada

entre los numerosos pliegues

de una noche tardía.








¿Acaso conocías la pulsación del árbol

su corazón con un latido único?

recuerdo ese sonido como de planetas 

moviéndose por extensiones que no recorrerás

y si apoyaras tu cabeza en el regazo, en la aspereza de la astilla

escucharías la voz de la madera

ella te haría sentir un huérfano en tus huesos

y todo te pondría tan de otra medida

tan abstracto te ves en lo viviente

casi sólo una idea, como un animal solo, sin especie

solo y adentro de tu pensamiento

solo bajo el inmenso poderío del bosque

su camino sombreado entre el cielo y la tierra

tu espíritu vagando por el desorden verde.








Escritura de arena, el viento habla:

“aquí veo tu vida adentro de esta piedra

comarca del ya nunca, aquí yace lo que no te daré

¿ves tu negada consistencia

la oquedad trabajada en lo macizo?

¿la ves labrada en sombra, en humo, en nada?

ah, cómo se te adivina el ser ahí, como una pérdida

¿lo ves? de esta manera, así

es como se materializa tu existente”.








¿Por qué no tengo alas, madre?

otros las tienen

¿por qué no tengo alas?

 

las alas que te faltan, hija

han sido resignadas a la ausencia

para que así te estrelles

 

y quién sabe

algún día

esa podría ser tu obra maestra.








Y el viento dice, el viento nos hace decir:

acepta las virtudes de la duración

por ellas, todo lo que debería retirarse así lo hará

también tus pertenencias, la manera en que eras

todo lo que la corriente lleva; acéptalo

así llorarás menos

así tendrás más fuerza

cierra tus cuentas, actúa como si todo ya hubiera concluido

busca el fondo del pozo

en su espejo de agua y en el mayor silencio

verás que hay un suceso extraordinario

aún por consumarse.









De "Descendimiento"





Así como si nada atravesabas la noche

tu viaje iba desde lo mínimo y hacia lo inexistente

y eso te consolaba

 

pensaste

valiéndote de los pensamientos vaporosos del sueño

que nada malo podría sucederte

estando ya tan cerca de las últimas cosas

 

y estar en ese borde

y abandonarlo todo

incluso las palabras para una despedida

te regalaba alivio

 

y pudiste dormir al fin en medio de la noche

te olvidaste del ángel de la muerte

de cómo se encaramaba sobre la gran ciudad

dispuesta a ser sitiada.








Descendimos como quien baja a un río

nos sorprendió la historia

nos sorprendió la vida sumergida en la historia

sus aguas son oscuras y aun así descendimos

la historia se repite: debajo de un salvado

hay mil hundidos

 

proseguimos

nos bañamos en aguas de tragedia.








Veo los espacios dejados por las cosas

se lo cuento

a alguien que no está, le hablo a su hueco

 

desconocida voz para los días como éste

revelación y enigma

algo trasluce.

























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