Algo de la poesía publicada recientemente en la Argentina.
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martes, 20 de enero de 2015
Graciela Perosio
Graciela Perosio (CABA), Balandro, Paradiso, Buenos Aires, 2014.
sólo atiende a esta vela
que corta
el viento de los senderos habituales
las ansias y temores del porvenir
navega tu corazón
en el exacto
balandro
del ahora
ésta es la travesía
en un mar de maravillas
ayer soñé con un jardín helado
donde mis manos plantaban bambú
y no había sombras
durmiendo
sobre la nieve
el pasajero aguarda el tren
en medio de una selva cerrada
por donde ningún tren
puede pasar
no obstante él espera
insiste
con obstinación
insiste
miércoles, 1 de enero de 2014
César Bandin Ron
César Bandin Ron (Buenos Aires), Poesía y virtud, Paradiso, 2013.
La poesía es...
La poesía es
una presunción,
una jactancia;
es remar hasta
el centro del lago,
recoger los remos
y quedarse ahí,
sin saber bien
por qué
o para qué.
Por la noche, no hay flor...
Por la noche, no hay flor que no sea
parte de la misma intimidante sombra,
ni hay miedo que no termine cerrándose
como un cerco. Por la noche el paisaje
se empasta, el relato se empasta,
y no hay espíritu que no sea parte
del mismo aterrador destierro. Así
como por la mañana, cada pequeña flor
pone en marcha, una vez más, la dulce
promesa del paraíso, y el miedo vuelve
a disiparse y el chirrido de la vieja
rueda de la fortuna preanuncia
nuevas suertes. Sin sentimentalismos,
sin titubeos, lo bello y lo trágico son
palma y dorso de una misma única mano,
que así como nos acaricia nos abofetea.
Sobre las manzanillas revolotean...
Sobre las manzanillas revolotean
las mariposas; mientras pasa, irreal, ella,
toda de pana azul. Entre las manzanillas,
dice Juan que iba; tal vez por aquí
donde ahora yo me estremezco, buscando
destellos del brillo de esos labios florecidos
que, en su palabra, aún subyugan.
martes, 24 de diciembre de 2013
Anahí Mallol
Anahí Mallol (La Plata/Villa Elisa), Como un iceberg, Paradiso, 2013.
el perfume
en la calle
esta mañana
compré un ramito
con tres varas de nardo.
por la tarde
al escribir
noté su perfume
que intenso y sutil
se esparcía por el cuarto.
así quiero estar
rodeando
las tardes de tus manos
intensa y sutil
presente
como tres varas de nardo.
(De "el arte")
la nuca
¿quién conoce mejor
el dulce picante del poder
sino el amante desencantado que renuncia
a toda pretensión de fidelidad como si
se tratase de un don despreciable?
imaginarse esa piel tan conocida
recorrida por algún otro hombre
sin rostro pero ansioso.
pero cómo complace imaginar
que no hay más que
dar un levísimo tirón
a los pelos ínfimos de su nuca
hacer un guiño con el ojo
o resollar despacio en su oreja para saber
que va a volver
ligera alegre flotante
a este regazo.
(De "la espera")
las manos
no es por esa voz tuya
que oigo
franca y directa cada semana
cuando te llamo a la oficina
ni por el perfume
de tu pelo y de tu sexo
que atraviesa mis dedos
después de las visitas
sino por el desliz satinado de mis palmas
por la superficie lisísima de tus pechos
y tus nalgas
llenas y redondas y además nuevas
nunca antes tocadas por otro cuerpo de mujer
por lo que te deseo
tanto,
mujer casada.
(De "la espera")
iceberg
sorprendente y hermoso
como un iceberg
descubrir
una nueva forma del amor
en la maravilla del cuerpo:
cuando él llora
de la punta de los pechos brota
una forma
perfecta de consuelo
una leche
blanca y dulcísima.
(De "el acontecimiento")
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