Algo de la poesía publicada recientemente en la Argentina.
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lunes, 5 de diciembre de 2016
Joaquín Valenzuela
Joaquín Valenzuela (Dolores/San Clemente del Tuyú, Buenos Aires), La caracolera, ilustraciones de Adrián Garaguso, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2016.
1
un caballo se para y tira el mundo
el carro las macetas
un caballo hace temblar el patio
donde la octava maravilla
es un pollo con programa de puchero
ahí la caracolera abre otra fauna
da nombre y peso corta
bigotes de escoba las orejas
de cartón son hojas idas en
tu banco de azulejos
estudio mayor
mesa
de operaciones calcáreas
3
bucear en el fondo del cantero
huesos del agua llovida son
los restos bivalvos
la macetilla plaga de base a los malvones
la veredita del fondo
senda tropical da ritmo
entre el charco y las chinelas
a veinte cuadras de la orilla
la casa
es costa y correntada
9
porque le va a poner nombre a la ropa
nombres de hombres y mujeres
así víctor con ariel uno encima del
otro si refresca y las griseldas y
marías no tres más bien siete y siete
robertitos de lana que con carmen
apenas se traspase
la puntilla de matías
11
caballo trepaparedes o es la sombra
de la higuera en el galpón
y el palo de la soga de la ropa
y la palangana de los tordos
que pican
bosta al pie del siempreverde
un arenal de pechos se le asoma
y ve por la ventana
como campo ajeno
el propio patio
domingo, 11 de mayo de 2014
Joaquín Valenzuela
Joaquín Valenzuela (Dolores/San Clemente, pcia. de Bs. As.), La casa del deshielo, Huesos de Jibia, 2013.
la pescadora
la mujer le daba duro a medio mundo
rumbo arriba y un simple:
¡cornalitos! que con las uñas
retiraba de entre los hilos de alambre como
una araña sabia en aguas
ponía
los pececitos en un bidón recortado a
cuchillo y esa era la tarea: verse
en el reflejo de la ría
juntar
fruto de a poco
lo demás: tanques vacíos
sonares secos en lanchas líneas fijas al
fango y a cigüeñas entre
las poses del paseante
la nube al fondo con hebillas en
el pelo pastizales y patos
picazos revoleados todo en
pompa: globo globulinas de
sol ya en el flanco del ¡mirá
qué grande es éste, nene!
y un chico corrió hasta la mujer
abrió la mano
y atragantó al pejerrey por las agallas
la mujer le daba duro a medio mundo
rumbo arriba y un simple:
¡cornalitos! que con las uñas
retiraba de entre los hilos de alambre como
una araña sabia en aguas
ponía
los pececitos en un bidón recortado a
cuchillo y esa era la tarea: verse
en el reflejo de la ría
juntar
fruto de a poco
lo demás: tanques vacíos
sonares secos en lanchas líneas fijas al
fango y a cigüeñas entre
las poses del paseante
la nube al fondo con hebillas en
el pelo pastizales y patos
picazos revoleados todo en
pompa: globo globulinas de
sol ya en el flanco del ¡mirá
qué grande es éste, nene!
y un chico corrió hasta la mujer
abrió la mano
y atragantó al pejerrey por las agallas
que desde los
baldíos se levante
que desde una
esquina surja en hoja de
papel glaseado
en alto y que
oro en hojas
palpite sus humedades
pepitas de
rocío
el espectáculo
de la luz no pare
reflejo laser
trópico a tus ojos
lentos
levantados
para picar en
parpadeo
las cañas
aromos de
romero
cien picos sin
florescencia
sin
inflorescencia
desde las
cortaderas hasta la lavanda
y los cítricos
reflejos
de planta
permanente
un sol flojo
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