Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Cisnero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alberto Cisnero. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de mayo de 2021

Alberto Cisnero

 


Alberto Cisnero
(La Matanza, 1975)

Media hora con el autor, Buenos Aires, Barnacle, 2021.





















2-

desconocemos si en los poemas existen el día
y la noche. o una verdad visible. o una obra
de diversión amable. ya podríamos volarnos la tapa
de los sesos, ¿no? averigüen a quiénes les va a importar.
igual ya nos cobramos las alabanzas. [tachado: ilegible]
con esta luz que tanto demora en llegar a los hombres
y que es la propia de un recuerdo te volvés clara
como el cristal y brilla a través de vos aquel conjunto
de maravillas ingenuas, de cosas sin importancia,
nada que difiera de guardar el debido silencio.
acá están congregadas las charlas con nuestros caídos.
nota bene: esto no es un libro, es un tipo de sangre.









7-

el plan siempre fue incendiar todo. nunca
fueron buenos tiempos para la lírica. clase setenta
y cinco, entre ezeiza y el golpe, oh mi generación,
hiperinflaciones, trueque y año uno del siglo. toda merca
sin cortar. y ahora de vuelta al país de los bolsones
de comida y de los disparos por la espalda.
así que nada de faunos, ninfas, sátiros o centauros
por acá. la naturaleza hace su trabajo, damnifica.
nada de interludios líricos de pura beatitud
pagana. ni de ropa limpia. no se trata de elegir
entre dos cosas. ni de deserciones, para ello
los hombres del partido. adonde vayan los iremos
a buscar. rara vez invito a alguien a entrar a casa.
y desde afuera no vas a ver mucho. nos juntamos
con los que beben parecido, nos hundimos lentamente
en la tierra. y no escribimos, reaccionamos.









11-

cuando creo que estoy en peligro me pregunto
cuál es el nombre completo de las personas
que amo y qué ocurrió en esta ciudad el dieciséis
de junio del año cincuenta y cinco del siglo pasado.
y si necesito ayuda inmediata. nuestro trabajo
es intentarlo. como quien regresa de muy lejos.
abocarnos a una melodía tosca en la que vamos
a equivocar las notas. y ninguna palabra podrá
reemplazar el corazón de nadie. qué estás
escribiendo ahora, bajo el impacto azulino
de la constelación. copio una línea, otra vez.




[El revés del folio concluye con la nota siguiente: oscurecer procedimientos, 
añadirle otros y desecharlos. Peritos, oráculos y líricos del tu(tú): constataciones 
y principios veraces].









26-

siento que puedo recordar muy poco
de mi padre. mi padre extiende la mano
y me pregunta: ¿cuántos veranos fueron
así y después nada ocurrió? quizá mi memoria
no es del todo fiel. me gustaría poder contarles
una epifanía significativa, algo aceptable
como invención para que cualquier cosa
de su vida que hubiese sido buena no desaparezca
una aurora y no sienta que hablo de él como si fuese
uno de nuestra sangre que apenas llegué a conocer.









29-

no usaban gabardinas ni zapatos de gamuza,
mi padre y sus compañeros de obra. nunca
profesaron afición por la caza, la pesca, el docto
humanismo, ni se ausentaron los fines de semana
para realizar otras acciones tenaces. venían del campo,
de afuera, de ranchos tapiados e incendiados.
paleaban. sin desechar la proposición de un trago
dentro de sí. acaso tuviesen un plan para sus vidas.
mientras estuviesen juntos, iban a ser compañeros
para siempre. sin doblar la frente ante la patronal.
del lado de la lluvia, de la música verbal del sectario.
hablaban cuando era su turno. cuando había
que hablar, no después. los matarían o algo peor
[dos versos tachados] solos con sus banderas.









30-

cuando el mistol vuelva a florecer y prevalezca
el trémulo vuelo de las aves, vas a estar dedicado
a lo tuyo, en otra sucia farsa, conociendo libremente
el contenido de las botellas y los marbetes.
implementando tu propia muerte con gente seria,
autores que desearían vender más ejemplares
para poder comprar más alcohol y mantenerse
rebeldes, ctónicos, muy ilustres bebedores.
entonces, iluminado por la luz azul de un celular,
tan distante de mí, oh eso no es un secreto,
vas a escribir en un libro titulado media hora
con el autor: ojalá estuviésemos acá.









32-

demasiado viejos, demasiado solitarios,
demasiado tristes, ya no podemos volver
atrás, no es posible sustituir los términos.
[el subrayado es nuestro]. tampoco es donde
queríamos llegar. adoptamos una simple
estructura bidimensional, en la que el blanco
se extiende en forma plana y es enmarcada
mediante unas finas líneas azules o negras
que tienen el efecto de aislar la superficie,
al tiempo que evidencian el trazo. sólo
sabemos aquello que podemos recordar.
igual ahora cada palabra es nueva,
una promesa, una amenaza o nuestra
única oportunidad.












jueves, 20 de agosto de 2020

Alberto Cisnero



Alberto Cisnero (La Matanza, 1975 / vive en Buenos Aires)

Akata mikuy, Buenos Aires, Barnacle, 2020.











1-

ahora voy a cantar mi propia canción, canalla

y popular. mientras me dispongo a huir,

como un viejo, a los recuerdos, como un aspirante

literario a la poesía que vende en subasta pública

todo cuanto le es vergonzoso y que cualquiera evitaría

escribir hasta en la necrológica de un sucio amigo.

somos pocos. nuestra vida es ruda. ¿si me apresto

a descripciones realistas de los hechos?

pregunten en manuales de estilo para eso.

o léanse la recherche de nuevo. igual siempre voy

a preguntarme si estará lloviendo en tu rancho,

si al librar su secreto tu corazón al fin resistirá.

pero carezco por completo de ideas, salvo

acerca de la práctica, de una expresión personal,

una identidad, un deseo estético heredero

de un sectario que no hace negocios, ni compra

tierras ni trafica con impuestos: con palabras,

infrascritos, con palabras. fomentar la intranquilidad

y el desorden. consigo y con los otros. y cada cual

a su pirca. la primera vez distinguimos el inicio

de la noche por cierta zozobra. y nada quedó

del mundo que habíamos conocido. entonces

todo nos parecía posible, todo se mostraba efímero.

quizá muy próximo, quizá de mí.

 

 

 

 

 

2-

¿ya oscureció? ¿estás enfrente ahora?

¿dónde estabas en los levantamientos del año uno

del siglo? sentado junto a la ventana aprovecho

la última luz del día para escoger un paisaje de juventud

que incluya ventolera y flores sobre la maleza.

y digo con la mano en el corazón que una palabra

no es la rama de los chañares meciéndose, ni delatan

su presencia perfume o color entre los cuatro

márgenes que nos ocupan. siempre nos supimos

de afuera, exiliados. negros con rito y todo.

escribir nos resulta una vocación difícil, una ferocidad

práctica y visible, demasiado lejana como para partir

hacia algún lado o malignar un recuerdo. ¿por qué

escriben como si la tierra girara? ¿ya nadie lee

a los poetas del siglo de oro español?¿la llamada

distancia crítica? no sé bien qué pasa acá, debajo

de la cursiva. a través de la bruma de los años

llamamos amor a tantas cosas: un accidente,

una herida o un anhelo. crecen donde no hay nada

certero. mutan sus formas, concluyen espacios.

 


 

 

 

10-

me canto a mí mismo. a lo que tengo de débil

e inadaptado. es el cruce de los caminos, chicos.

en mi propio beneficio y para el lucro de cualquier

otro. es mejor guardar el debido silencio

cuando entra a fallar una gracia. con frecuencia

podés conseguirte otra. somos de la vieja estirpe,

de la más dura alevosía. si algunos de nosotros,

alcohólicos y penitentes, cae enfermo o tiene

problemas, podemos llamarnos. desde nuestros

corazones siempre nos estamos diciendo

bienvenido a casa, estuve lejos demasiado

tiempo pero regresé vivo. somos autores

de los hechos sin ser sus cómplices.

acá se paga en la puerta de salida.

 

 




14-

te quiero tanto y tanto. con lo mejor que hay en mí.

no con la generosidad del afecto que me profesás.

se puede vivir en cosas mejores que en un mundo

de ilusiones. todos nosotros escribimos tonterías

por la noche. dilapidamos hallazgos, destruimos

mobiliario, conculcamos leyes. situados ya

los infrascritos en la posición debida, procedemos

a inmovilizarnos. y en ese momento, creemos

disponer de bellas imágenes y un gusto selecto.

habrá quien precise la ayuda de los síndicos

dedicados al apoyo y manutención de literatos,

complacer a un editor o incluso vender ejemplares

y propagar su influencia en las jóvenes generaciones.

el traje que me cubre guarda muchas salpicaduras.

alguna vez también tuve una vida repleta

de cuchitriles alquilados. por qué gratis,

sin becas, subvenciones ni lauro.

porque puedo.


 


 

 

23-

si no trazaste bien tu melga, el pueblo queda lejos.

y eso es al toque, perro. o decí gracias, decí adiós.

porque no vas a lograr recuperar los poderes.

si tenés una vida exenta de colisiones dignas

de mencionar asegurate de estar lejos antes

que limpio y adecentado. no te va a doler.

y doble clic. o si ya no se te da la escritura,

poné acápites, bastardillas, traducí (para los no

quichuistas), hasta que florezca el verdor. levantá

un rancho y abrí un pozo de balde. es muy triste

el envidiar. meditá sobre la oportunidad histórica

del comunismo. o las estacadas del mecenazgo.

yo me hice invisible y esperé. acaso somos hombres

educados para llevar siempre un libro bajo el sobaco.

 

 

 

 


29-

antes de qué palabras, rapsodo. como si dijésemos,

afuera avanza la noche y dan ganas de tomar.

se despeña con la velocidad de la luz, pronto

y muy lejos. no dejará nada, excepto algo

de basura adosada en lo recóndito de tu mente.

quizá logremos recordar cuándo y cómo fue

el cimbrón. antes de que nos entren a tapar

con periódicos. escribir es una forma

como cualquier otra de verificar

nuestra debilidad.

 

 




30-

¿cuando era el turno dijiste lo tuyo, a campo abierto

y sin domesticidad? ¿qué te impide intentarlo,

qué tú dices? antes no será igual a después.

así son las despedidas. y consuman las rentas

del erario los cachorros ahogándose hasta el final

del papel, esperando un piscolabis en el consulado.

la clase de libros sobre los que te gusta limpiarte

los botines. que ninguno se agravie. ¿no hacés rancho

con gente que se declara tolerante, que piensa

desertar de algún modo y no hace distingos

entre providencia y tentación? en el cuerpo que yacés

no flotan sucios manchones. lo único que aparece

en los escaneos es que resolvés los altercados

con violencia. ¿cuándo hubo lirismo en estas tierras?

 


 

 


32-

precedidos de vuestros seguidores, vengan

a contárnoslo como si fuese para otros. el objeto

que designan es antiguo. aunque es inútil que insistan.

pierden el tiempo. las recomendaciones no les van

a servir de nada. este lugar no fue hecho para ustedes.

eligen, ocultan y disfrazan un pasatiempo

tan ordinario como bailar o jugar a las cartas.

mientras la luz prevalezca y hostigue, finjan

representar un papel hasta el mismo momento

en que se tornan el personaje apañado y entonces

la plumazón ya no resultará impropia.

pero solemos decir embustes y creerlos. la grave

sabiduría, la pasmosa amenidad, la serena gracia

de saber cuándo llevar divisa punzó y cuándo

quemarla, perspicaces autores, sólo preceden

sustituciones o coartadas. de haber conservado

tales hábitos indumentarios y verbales, nos hubiésemos

divertido. donde la sombra es propicia al diván

o a la moderación, animales invertebrados

arrastran ramitas más grandes que ellos.

 





33-

para nosotros eso no está muy lejos de la greda.

semeja a dictar una carta o levantar una pirca.

entonces la inquietud merma. y aspiramos

a la condición de la maravillosa música. somos

desconocidos que nos preparamos para tiempos

difíciles que nunca tardan en llegar. y vimos venir

los golpes entre el pedrerío que lanzamos.

no podríamos reprocharnos nada pero tampoco

tenemos para decirnos más. la tendencia disgregativa

de aquesta secta. siempre vamos a estar en un recodo,

sin lograr evocar coherentemente nuestro pasado,

a punto de iniciar una nueva vida. capaces

de aprender de memoria cualquier rapto, si alberga

un barranco en su propia y minúscula dirección,

si evita indicar al pie: es un poema, es una nevisca,

es un vaso. escribir no nos ayudará a enmendar

la senda por la cual hayamos optado ni el credo

que aleguemos. cavamos como si fuésemos a hacer

un pozo para un cuerpo querido. así escribimos

nuestras cantigas, que no resultan acabadas

ni metódicas, porque necesitamos una esperanza,

un propósito, sentir que le importamos a alguien.

al final diremos: te voy a llamar cuando pueda,

está todo bien. o: aquello fue nuestro hogar.
















lunes, 10 de abril de 2017

Alberto Cisnero


Alberto Cisnero (La Matanza, Buenos Aires/CABA), Oquei, gracias, Barnacle, Buenos Aires, 2017.





























2-


y sí dije sí lo haré sí. hasta que no quede más
que la madera sana. yo también quiero llorar
o tener un secreto digno de encubrir, algo
para completar con palabras. cuando algunas
tardes tu nombre asoma. trémulo en el estanque,
más diáfano que cualquiera. a persuadirme
no sé de qué. a hacerme creer que estoy vivo.
que en este libro hago el papel de alguien
que escribe un libro. 












5-


verter algo en la fibra óptica. comunicarnos
no un mensaje en la forma clásica, sino la forma
completa de un deseo, huidizos y apartados
en los charcos, sumidos en un tranquilo orar.
decirnos algo bello y sucio que nos acerque
cada vez más, en plena duermevela. en la raridad
del otro mundo, sin raciones escasas, tendidos
sobre la maleza para mirar las nubes o leyendo
al recluso de charenton con diccionario.
nota bene: su rostro se ve diferente mientras
duerme. le añadí una pequeña explicación,

una lista de cosas que me dan miedo.












6-


cada núbil madrugada, cada signo
y cada espacio, las luces y el núcleo de la llovizna; 
frágiles pétalos, tudescos. el núcleo de esa flor
es a veces negro. tenelos en la mano, cuidalos.
y si integran un sueño verdadero,
que se pulvericen encuadernados en un volumen
o donde más quieras vos. en este lugar
de la pampa ha estado lloviendo
toda la noche. quería que lo supieses,
por si me muero mientras duermo.
  











10-


sucedió todo eso, sucedió y ya no sucede.
algo vivo y quizá definitivo que, como un dique,
tenía su punto de menor resistencia.
sin que yo lo merezca, me favoreció en la niebla
o las nubes, según hubiera sol o lloviese. uno
espera y se despide de lo mismo. agua lustral
hasta el agua de los caños. ni el oro, ni la paga:
tengas noche feliz y dulce sueño. te doy estas
señales. el rumor, luego lo abrupto. surgirán
ya las flores. si de eso hablábamos.













13-

ahora te hablo y por consiguiente igual
que los grillos, de la basura me alimento
en cada palabra cifrada entre las manchas,
noto la aceleración y la inminencia que aguarda
tras éstas, instadas a leve fatiga, sin pretender
la sublime esfera sino otro periplo a resguardo
de mi conciencia. vienen de otra parte. aun
en los momentos difíciles y en momentos
de descuido, pienso en esos instantes. es bueno
tenerlos presentes. a veces cántaro, a veces
piedra y arena. todo vacila con la lluvia. quería
decírtelo, como cuando dije algo que no se oyó.












20-

porque forma parte del trato. no importa cuánto
o qué haya borroneado. lo que urdo es para vos.
el amor interesado de un animal. te incluyo.
aunque no aduzcan fines pulcros mis recursis,
su contenido de frasco de tinta. y de la bondad
provechosa del sol y las flores, nada sabía
de ellos. ni sus nombres ni sus rostros.
pero entonces no te conocía. una medida
del tiempo. y pisoteo querubes, elixires,
estelas. cada día. porque sé cómo
partir y regresar.












































martes, 2 de febrero de 2016

Alberto Cisnero


Alberto Cisnero (Buenos Aires), Ajab, Barnacle, Buenos Aires, 2016.





















1-

aquí dentro consignan en el papel
que entre pagar y ser pagado existe
la diferencia del mundo y se consigna
también la vida, el raro dato, de un hombre
en un solo volumen, y si usted
se comide a la inspección de ese mundo
tembloroso, se hundirá sin recuerdo
en torno a otros tipos que emprenden
su derrota hacia el sur, alborotando
una ballena, cuyo cuerpo congrega
todos los colores, y no es por demás
conozca el mar. como llegó a suceder.







2-

es la noche que profiero y titila
sobre mi cabeza simétricamente
la constelación y en un mismo tono
de estupidez y regocijo encrepo
al mar, oyendo su música intacta,
cosas finidas y compuetas por huesos
y sueños y que no han de volver
con el trémulo albor o la espuma
sucia de la marea.







3-

pero adiciono, a la serie interminable,
entre escombros de coral derrumbado,
otro atisbo, mientras la velocidad capta
y difumina la aspersión de un débil
cúmulo de sal, sangre vertida otrora.
yo no sé si es bueno o malo a la manera
mejor de agradecer cuando en un sueño
nos es revelado un nombre, invocarlo.







4-

había una vez un hombre (treinta y dos años
de temerse y de pernoctar bajo los puentes)
que, sin atinar a explicarse de la riqueza
de los ricos y de la miseria del semejante,
la función social de la tierra o si viviría
más allá de ese día, en el contraluz ambulaba
apartando moscas lánguidamente. él estaba
loco y era un asesino, y vio allí algunos barcos.







5-

nada tenía ni lo iba a tener jamás.
en su historia él incitaba las negras cuentas
de un gregario, tan poca caridad y amor
tan poco, empeñado en ver extinguirse
las estrellas, circuirlas sin protestas hasta
dejar inactivo el pasado. y lo mismo
si hubiera ocurrido todo de nuevo
o de otra manera, sonreiría al contemplarte.











viernes, 2 de octubre de 2015

Alberto Cisnero



Alberto Cisnero (Buenos Aires), Robé un auto para trasladarme a las soledades vivientes, Barnacle, Buenos Aires, 2015.



















I

robé un auto para trasladarme a las soledades vivientes. no voy
a decirseló más. esticomitia trunca. técnicas pretéritas. y son para mí.
presentes de mi. abandonados en la noche de los bosques. lejos, muy lejos
de donde está perdido un sueño. destellos. a la inocencia promesada.
lo veo sucederse ante el que quiera que fui. palabra no hay que admita
su enmienda o que en si misma lo restituya. y más allá de la línea tensa
del horizonte, del mundo en que viví, para nunca más volver. un mundo
equivocado. entonces sólo estaba esperando. tratando de recordar algo
que era más grande de lo que parecía desde lejos. servíamos
las bebidas en vasos de papel, la vida siempre a punto de terminarse.
que le sea concedido a nuestros anhelos prescindir de esos golpes.
somos pobres, sin embargo  podemos perder ciertas cosas.
tenga saludos míos, hermano mío. ¿entonces, éste es el final?
sí. necesito ayuda y a punto de proferir un grito (quizá ya grité),
recordando, tratando de recordar algo que era más grande
de lo que parecía desde lejos. así reduzca el enunciado a mí
mismo, pervierta, prolifere, invada, cabecee en otro secuestro expreso
interrumpido en la oscuridad de los campos, secundando confidencias
(jactancias de un yerro), indigno de verdad y de secreto y de cura
mediante la palabra, coto reopop o una piedra de elsinor.
que mascullen por jobi, saciedad y exigencia doméstica los modernos
bardos parroquiales. los cantorcitos de tracia. los almos. dispense
lo añada. poiesis no avendrá y es todo el oro. no, no tengo
ninguna prisa. tampoco por qué explicarle razones.
se trata de mi cabeza y nada más. así concluye el sueño.
y bullicio resurge. aquello que es burdo ante el reflejo y evoca
por tanto la desesperación. no es pa cecearlo en tertulias.
en el retrovisor mis ojos pequeños y duros. un silencio apenas.
mientras  el espacio entre cada estrella, incuestionablemente,
desaparece. no te esforcés, nunca nos habíamos visto antes.
durante un segundo nada sucedió. el motor ya emite su crujido.
que en mi palma pueda leerse, por encima de cualquier verdad
residió su impostura y por ende, su culpa fue perfecta. el primer
instrumento a la izquierda del panel es el velocímetro. sindica
la velocidad de desplazamiento del vehículo en kaeme por hora.
un odómetro totalizador registra el total de kilómetros
que ha recorrido el vehículo. siempre es útil conocer este dato.
en cualquier momento que fuese necesario. a cuanto se encuentra
uno de lo que deserta o aguarda por uno. lo que ocurra primero.
el pasaje de lo imposible a la fe. como al suscribir. sin alzar la mano.
como en despedidas sin remisión. o con un chumbo delante
de cuanto se manifieste en movimientos o atavíos. obrando solito.
lo más distante de la victoria. asedios. y todo eso y más también.
aunque no se reduce a un chasquido de dedos, a los huesos
cargados de esteban, al pelaje de alguna oscura bestia remota.
y no hay para qué. sepaló de antemano. descrea de un motivo,
la pericia justificante de cualquier oración. fáciles encandilamientos.
hablo de lo que pude retener. compelido por el vino y entre
dos tapas. un tapiz inmenso sobre folio, animal o tablilla. doblado,
buscando como aquel escriba que ploraba le fuera dado
encontrar frases desconocidas, palabras nuevas en una  lengua
pura y  jamás descrita, libres y despojadas de repetición.
y no aquellas cuyo legítimo y sagrado signo ya resultara caduco
a los antiguos. miles de años, hermano mío. habitan un reino
posible entre esos cuatro márgenes. palabras. ponderables todas.
créame. incluso o particularmente en los libros. en redacciones
compuestas bajo el efecto de algún narcótico que llegaron a nosotros
desde regiones alguna vez célebres. patmos, por citar ilusiones
sectarias. ningún género de convicciones. un fugaz instante
de perfecta quietud. no se regenerarán ni mantendrán su vigencia.
completan el acto de ponerse fin nomás. tareas dilatorias,
delatorias, ológrafas. dejemé con unas negras cuentas adosadas
a ritmos macabros. tanguitos de guitarras. letanías en loor
de otros imposibles. hoy tengo todas las cuitas encima.
cada mañana traté de posar altivo ante el botiquín. empeñado
en destruir algo. siempre estuve allí. buscando la salvación
y no encontrándola. sabemos a qué negamos. quien debe
o deberá a quien sus lutos. y con calma e inexactitud
no voy a eludir una respuesta cuando me alcance el destino.
esa ley. caret lege. todo saldrá bien. una escena segunda de un segundo
acto jamletiano. y el verano ya ha terminado. podría sonreír
y mirarlo de frente, alberto. parecería de verdad si lo escribiese.
la respuesta sería visible con la luz encendida. me miraría
con los ojos y la certidumbre de un grillo. como usted sabe, los grillos
se alimentan de la basura. sé que escribe. he leído, silente, mascando
coca, algún renglón que nombra e indica sus propios denuestos.
sé que escribirá sobre todos nosotros. robé un auto para trasladarme
a las soledades vivientes. se diría que traté de justificarme, de demostrar
algo, pero no lo logré. tan sólo volvía la cabeza. en el asiento
lo que necesitaba para vivir. cupo un una valija. y en un peso.
palpaciones en mi costado. la sobaquera. también tengo
un corazón cerca de ese elemento. aún. contundente.
¿adónde va ir un peso para que valga dos? un agujero del tamaño
de un doye polara en el corazón. las peripecias de las palabras
lograran mantenerlo a salvo. todo iba a terminar así: escrito.
la verdad de la propia fábula y lo que me impidió seguir
escribiendolé. ignoro qué cosa es un destino literario.
las tachaduras. qué tachadura precede sin objeto una sílaba
viva y sepultada con el nombre mismo. desatinos.
lo rubriqué en alguna esquela a su persona. era dado
a la observación. es un lúdico modo de guardar silencio.
y de dibujar los caracteres. idénticos juegos practicaba. farras
que devienen indigestas. ¿quién es usted? no lo sé. un bien
de familia. no se pueden vender. las palabras. vendar.
hablo y callo correctamente, al punto de cometer un error
tras otro. solía tomar cada frasecita que decía. con los años
de seguro descubrió oquedades y sinsentidos. o contradicciones,
su variable higiénica. en lo que haya guardado el nervio.
aprendí a ser económico con el lenguaje. simplemente
adecué una falencia. hay veces en que no disponés más
que de una oportunidad para decir algo. prosigo. conduzco
a ultra velocidad. en el espejo retrovisor reluce mi saco. gabardina.
media estación. es el vano regodeo de un fantasma. en horas
que un hombre comprende qué pugna por salir a la luz.
y de qué le valdría saberlo. y opta. isla, hijo, perro, nave, amada.
que de mí se diga: debía una vida. debí dejarle anotado eso también.
en un margen. gustaba de la frase breve, hermano mío.
una propensión a ello. conciso, diría. breves estancias, diría usted.
nos sustraemos los esclavos. se nos nota el pelo. bestias
del mismo pelo. gustó de los diccionarios. el archipiélago de la gula.
ya se ha curtido completo. dolor real no habita allí. cenizas ya son,
que muchacho iracundo me había resultado. los hubiera donado.
a fundaciones silvestres o ateneos. distingo que hasta incendió el rancho
en el cual se alojaba con alguien. palinodia directa. si hay que bailar
yo también soy payaso. pero aplausos pretenden los indiscretos.
en cualquier página escrita con dignidad y eso es sólo decir
con los huevos, encontrará que las historias varían en seudónimos
o locaciones. el destino, de haber, es uno. no se apesadumbre.
cuando apoye la cabeza en la almohada sabrá si lo que obró
durante el día podrá ser contado a otros. no hablo de ejemplos,
hablo de gracia. una ficción supone afán por decir con gracia algo
que ya se ha olvidado. borroneos. y todavía ando libre. funciona así.
primero pago y después elijo. no sé de ninguno que hiciese
todo lo que se esperara de él y a veces más. en lo que puede
uno hace igualmente dos veces algunas cosas. luego hay que pensarlas.
y todo no se pudo, hermano mío. la paz para los que pacen.


II

todo no se pudo, hermano mío. me acuerdo. limabas una ballester
y otras y luego las llevábamos a liniers a mercarlas. y aquella frasecita
dicha en un tugurio en flores, al entrar. cierren todo. ha ingresado
en la pequeña mitología fraterna. y toda la droga junta en la ciudad.
en ese departamentito que era un horno ecuatorial. y las noches
recorriendo la ruta tres. bailantas. de casanova a virrey del pino.
emborrachate con moderación que tenés tiempo. te veía en el retrovisor
la sonrisa. un sombrero. dijiste que te ibas a córdoba. y no te vide más.
llamaste hace unos años, estaba en la biblioteca, parecías nervioso.
todavía ando libre, dijiste, primero pago y después elijo.



III
un erudito encanecido que acabará sepultado por volúmenes
y fichas mira las últimas poblaciones, el precario género de su vida,
un acento diacrítico, en el mismo rincón, esperando que termines
lo tuyo. sobre esto sabemos muy poco. avanzamos juntos.
ya sobrevivimos a demasiadas cosas. empezó sin que nos
percatáramos. tampoco sabemos cuándo dará su fin.
leer y estudiar durante equis años de conformidad con un plan,
con blandicia de égloga, por usar localismos arcaicos,
lo que figura en un mapa y relata su pasado. murmuramos
un nombre, un mensaje después del tono.




Puede leerse completo con los mismos detalles de la edición en papel en: http://issuu.com/barnacle-book/docs/robeunauto