Algo de la poesía publicada recientemente en la Argentina.
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martes, 1 de diciembre de 2015
José Villa
José Villa (Martín Coronado, Buenos Aires), Escombro, Club Hem, La Plata, 2015.
Ensayo
Sentada frente a la ventana
a medida en que la noche se vuelca
dentro de la habitación
va quedándose cada vez más quieta
Los rasgos oscuros ganan lugar
y permanece allí mirándome:
soy su hoja húmeda que arrastro
mientras me voy, es su brillo
Ladrillo
Vibrato del agua, pudo haber sido tu cabeza
que asomaba en la loma del puente, saliendo de atrás de
la pared,
y encima y con el rostro a este sol con dijes de acaso,
portezuela y durmientes
La llama se comía un rombo de hule
Anillaban las nubes el final
La heladera
Supe de la heladera cuando
vi esos trazos azules,
esos tramos de violetas
entre paredes rojilíneas
Había entusiasmo en el patio
aunque un aburrimiento atávico
se desplazaba fosforescente
como culebra
Pero bueno,
esas cosas debí guardar para otra vez:
cuando llegué a esta silla para contarles esto:
un marco de silencio dentro de una
colina arremolinada
y dentro de ella una palma de cobre
que recorre el mapa
Se la ve, como de a poco
Al principio era
una visita infiel que, rama reseca, colgada de un marco
sabía aparecer en la puerta
Algunos días me incliné
a escuchar su voz Una vez pude
recalar la imagen de una vaca a la que llamaban
La Pinta Se sumó en la costa de alambre otra
que se llamó La Niña
Su madre en la hoja que
estaba demorada vino a decir
“preparate que tenés que venir con nosotros"
jueves, 2 de enero de 2014
José Villa
José Villa (Martín Coronado, pcia. de Buenos Aires), 8 poemas, edición en formato ebook, poesiaargentina.com, 2013 (1a ed.: Ediciones del Diego, 1988).
Ebook de descarga gratuita: 8 poemas
NATURALEZA.
La fruta aún desconoce
su nombre. Sabe entre otras cosas
que es media tarde. Que
alguien la mira posada en la frutera
y que una gota que cae,
lenta la abre con luz por la mitad
MALLARMEANA.
Pone la cebolla en la sartén
demasiado segura de que es invierno
demasiado temerosa del olor que se lleva su pelo
de la consagración que humildemente
la perfuma. Sabe y no
que cocina
que los círculos blancos de la cebolla
pronto estarán dorados
BICICLETA...
...nublado... desde las rendijas
de la ventana...
resplandecen colores notables, opacos
Probablemente se aproxima la estación
capital: el verano
y la hierba haya empezado a balbucear
esa rima tonta: la canilla gotea
una gota de acuerdo a tu deseo y su
intensidad...
No pasa nadie en la calle, debajo de
la ventana, pero dicen que oís, mustia
e indiferente, el parloteo de las
viejas (...) A todo esto el verano parece
que estallara con la prontitud
de las rosas de la enredadera, muy
pronto —también— todas ellas mustias
La dorada bicicleta... "un reloj de mecanismos
y engranajes ocultos, esparcidos
bajo un son de luz, un olor dulce,
—contra la— mañana hecha de rocío..." Estuviste
a punto de escribir
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