Algo de la poesía publicada recientemente en la Argentina.
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martes, 8 de agosto de 2017
Diego Roel
Diego Roel (La Plata, Buenos Aires), Las intemperies del mar, Detodoslosmares, Capilla del Monte, 2017.
3
El mar quiebra sus lanzas en la luz.
Ya nadie puede con sus ojos ver.
Sobre los anchos omóplatos del sueño
escribí mi historia:
descendí hasta el lugar
donde la sombra inicia su viaje.
Yo escuché el antiguo nombre de las islas,
besé las lápidas.
Dejé mi huella sobre pequeños ataúdes.
Almourol, Armona, Cerro de la Vieja, Isla de Saturno
Mi vida yace en las piedras.
5
Acudo a una sintaxis quebrada
para decir
lo que está oculto y se revela
detrás del piar de aquellos pájaros.
Esta brisa desvanece
las formas que habitó la luz:
la noche canta en el día.
Hay ecos de lo oscuro en la carne.
Toda palabra sobre su lomo lleva
el signo y el germen de la muerte.
Toda palabra está cubierta de ceniza.
6
El viento se disuelve ahora en lo invisible,
esculpe el color de lo que fuga.
Tus ojos rasgan la coraza de los días
y van detrás de aquella estela:
la luz se derrama y quiebra las vasijas.
El fuego baila en los jardines del agua.
La guerra es la madre de todas las cosas.
10
Preparo un largo viaje.
Voy hacia lo que se deshace y retorna.
Busco la llama en la llama,
el punto dentro del círculo.
Voy hacia las urnas.
Me acuesto donde duermen las cenizas.
viernes, 29 de abril de 2016
Diego Roel
Diego Roel (Temperley/La Plata, Buenos Aires), Kyrios, Detodoslosmares, Capilla del Monte, 2016.
Amma Teodora
(Madre del desierto. Como Amma Sara, vivió cerca de Alejandría)
Nosotras no comemos ni bebemos ni dormimos.
En el desierto dejamos la vida
como una ofrenda.
Nosotras no tenemos padre ni madre ni hermanos:
hemos perdido el tacto, el habla, la memoria.
Apenas escuchamos lo que repite el viento.
Sobre la arena vemos
el cuerpo y la sangre de Cristo.
Santa Tecla de Iconio
(23 de septiembre. Virgen y mártir)
El ojo de la eternidad se abrió en mi frente:
se desataron los dientes de la luz.
Ahora cae mi sangre como una fruta madura.
Los pájaros devoran la última espina del silencio.
Cuerpo, asno salvaje:
rebuzna, ladra.
San Juan Damasceno
(4 de diciembre. Lo apodaban el orador de oro. Patrono de los pintores)
El sol despliega su sudario y muere.
En este páramo
la patria es una isla, un sueño.
La piedra habla con la piedra.
En este páramos
el cuerpo es polvo y ceniza.
San Macario el Grande
(15 de enero. Ermitaño. Discípulo de san Pacomio)
Cae la luz en la luz.
Caen las torres del cielo.
El mediodía arroja
una lanza de oro entre los médanos.
Somos una línea de fuga,
una corriente que avanza,
el pecho abierto de la sombra.
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