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sábado, 9 de enero de 2016

Natalia Litvinova


Natalia Litvinova (Bielorrusia/Buenos Aires), Siguiente vitalidad, audisea, Buenos Aires, 2015. 





















La perra

Me escribió para decirme que su perra murió.
Quise ser su perra para que me llore y abrace.
Caigo. Extiendo las patas. El desprendimiento
del espíritu como un calmante.
La vida se escurre en una sucesión de imágenes.
Calles. Noches. El peligro de los autos.
Antes de morir, las estrellas entregan
su último resplandor a los charcos.







Carta cobarde

Por dónde pasa la valentía, cuál es su curso.
¿Cómo es el carácter del cuidado, cuáles son sus gestos?
¿Es como la música o como quien la toca?
¿Es valiente aquel que elige callar, el que lo dice todo?
Me pregunté por qué dejaste de escribirme.
Imaginé que desde tu silencio me pedías silencio.
Como a los niños, como a los perros,
como a los que se portan mal.







El movimiento de tus manos

¿Cómo es tu piel bajo la lluvia,
es un tono más claro
del que mi memoria retiene?
Este día tranquilo da ganas
de girar los objetos con lentitud.
¿Cómo es el movimiento
de tus manos bajo la lluvia?
Las cintas de colores
atadas a las ramas del árbol
danzan como mujeres pequeñas,
el perfume de sus nucas húmedas
viene hacia mí.
Las moscas no levantan vuelo,
una gota quedó abrazada
a la canilla y el fósforo
sustraído rememora
el descubrimiento del fuego.
Este día es el sueño
de una mujer cansada
y un hombre le acaricia la frente
para que descienda aún más.
































domingo, 19 de enero de 2014

Natalia Litvinova




Natalia Litvinova (Gómel/Buenos Aires), Todo ajeno, Melón, 2013.














El viento tiene que cortar

El pez pronunció tu nombre bajo el agua.
Yo cabalgaba. Quería escapar de lo tatuado en el cuerpo.
Arañé al caballo para galopar mas fuerte.
El viento tiene que cortar los tímpanos.
Pero tu nombre resonó.
Como los latidos del tambor en una tribu que espera lluvia.
Como el salpicar del agua cuando el salmón salta
contra la corriente.
Como el chasquido de los dientes del oso
ante la astucia del salmón.







La casa está tan vacía que soy una tela blanca 


Shklovski le escribió a Roman Jakobson:
los pájaros se sostienen de una rama
hasta cuando duermen. Así deberíamos sostenernos.
Pronto comenzará el ritual de la despedida.
Partiré sin decirle una sola palabra a esta casa.
Intenta retenerme, habla por las noches.
No indago de dónde vienen los murmullos.
Prefiero limpiarla con esmero para no mirarla a los ojos.
Gateo con el trapo mojado,
la humedad me tranquiliza.
Después me acurruco. Sueño con la grúa
que viene a concretar la misión.



 



Tatuar

Escribir es ir hacia la herida para curarla con veneno.
Los dioses lamen poemas y escupen oraciones.
Cuando no escribí encontré mi reflejo en el ojo ciego
de un caballo. Mi madre no ve las frases que tatué
en su vientre.