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jueves, 24 de septiembre de 2020

Diego L. García

 

Diego L. García (Berazategui, 1983)

Las calles nevadas, Buenos Aires, Barnacle, 2020.












hay una fotografía en el reverso de los actos
que todavía se representan como nuestros.
la escena de una película americana.
siempre de posguerra. es decir. latente
entre las decisiones de sujetos y gobiernos
entidades que regulan los matrimonios
las salidas de sábados regulares para mirar
las estrellas desde el capó de un auto turquesa
las vallas blancas de las casas. madera por
todos lados. y las postales de todos esos mundos
que compramos acá. es como un supermercado
de grandes sueños. una serie de soldados
desertores mirando televisión en las madrugadas
y levantándose a las 6 para construir pirámides
con botellas de coca-cola. esas medallas son
las nuestras. nos quedamos dormidos en los
pantanos de una telenovela sin fin. la
cena está servida! los niños corren escaleras abajo.
una navidad interminable. la nieve en los deseos
aunque haga 40 grados y nuestras baldosas
se resquebrajen. nuestras baldosas mentales
por donde desfilan los impulsos y las apuestas
que hacemos en el último casino de la frontera






De "I. pirámides"


se acuesta en el césped mojado.
no querría volverse a su país sin nada.
una carta para mamá. otra noticia
que corre como los trenes nuevos.
 
lo que pudiera estar relatando no tiene más sentido
que la nieve de esas calles.
el foco está imposible. niñxs protestan
en jingles y viandas con el logo del ejército.
 
los polos sur y norte preparan sus frituras.
otra mentira. esos premios son solo
crucigramas para el club de aficionados.
 
compiten en un óvalo sin marcas:
ahí estás vos por ejemplo. en el lugar que tenés.
con la misma ropa arruinada que ayer
buscando la puerta de salida.
 
qué discurso reservás para la gala de tus dientes?
 
estás entrando en las últimas vueltas
y no podés explicar si es de día o qué









mientras cae la nieve no se aceptan quejas
ni preguntas policiales a sujetos agitados
que buscan la mejor parte del cerdo.

zumba el fondo.
se ha pasado de largo unos cuantos kilómetros
según el gps de la vanguardia.
debería estar justificando
su incapacidad para blindar el discurso.
cualidad humana de bien. nada
como ese alimento para poleas matemáticas
con chicle sabor tuttifrutti: A más allá
y B más acá.

esas medallas son las nuestras.
cualquiera puede escribir eso.
cualquiera puede volver a casa con un jabalí montañés en el hombro.
cualquiera desordena las respuestas del examen
y adquiere su propio rifle.

fuimos
menos optimistas cuando escribimos dios








De "II. caras elásticas"



1985. toda una estructura modelo.
limpieza a punto aluminio para envasar el gas.

planes para la noche únicamente.
las distancias correctas
quieren exhibir los carteles.

las líneas rectas son una política de hollywood?
parece que sí.

un clic exótico puede descalibrar las máquinas
que confeccionan la trama escocesa de las camisas y los cerebros.

el olor a lavandería
es un videoclip fácil para ellxs.

recién se han enjuagado el pelo.
la tierra no tiene ninguna forma ni contenido
para esas caras híper elásticas










triángulos bajo la nieve.
un auto de policía detenido en la oscuridad.
desayuno de ciudadanos kane
con pulóveres de navidad
tejidos por madres bien peinadas.

esa campera es demasiado grande y
la lejanía que creés no es tal.

es resbaladiza tu llegada diaria a los almacenes
con el mínimo grado de precalentamiento art nouveau
para la misma milanesa con papas
ajustada al cinturón legal.

gomas que se queman mientras nada ocurre.
el vendedor de diarios olvidó el suplemento
de pesca este domingo. qué raro









bajo los paraguas los cuerpos titilan iguales.
sea 1970 o mañana.
luces rojas. luces azules.
todos parecen
detectives en un cómic sin éxito.

una fuente de lasagna. delivery italiano. medianoche.
y el peinado perfecto de la moral masculina
(la comida tiene contornos irresistibles).

también son palabras. una copa triangular. desagradable.
cristal híper fino que hace pensar en una tumba mal cubierta.

ir a corroborar: el título de un film con la palabra caballeros.
qué bien luce la piel de una mente sintética








































sábado, 13 de agosto de 2016

Diego L. García


Diego L. García (Berazategui, Buenos Aires), esa trampa de ver, Añosluz, Buenos Aires, 2016.






































                                    Brilliant True-to-Life Color Television (…)
                                    RCA, 1966

casi a la vida igual / el color
exacto de la felicidad en la mirada
a un botón de la mano / ellos sonríen
con sus trajes y sus flores automáticas
en el afiche / él pagará
e irán a casa a mirar sus años
en el tubo brillante
de un mundo perfecto
……
“todo lo que siempre quisiste”
……
“llena tu ojo / llena tus oídos!”












en Utopía no agujerean los estómagos
por una hamburguesa exótica / nadie
conoce esas salsas nuevas ni
tampoco tiene estómago factible
de ser arrollado por el alud
de un cazador sin freno que pasa
sobre sí mismo y en breves
fogonazos se mira las manos / quiere
lavar sus palabras pero
repite el menú
sentado en un bar de juguete
bebiendo el ojo
que le falta
……
acelera por la ruta y se pierde
van detrás las ovejas
ya muertas












leemos el término “texteo” como fuerza de una aguja
que ya no talla en piedra ni moja de tinta sino
que envía un paño tramado con binarios espacios
de tela y vacío para leer ahí un tiempo en
que lo dicho es más una cuestión de yemas
advirtiendo verdad o transparencia / podríase
leer así la poesía? es decir tocando la falta
de un objeto / un cuerpo que no / un silencio
estirado en líneas y puntos pero que en el fondo
los sensores de la piel traducirían “acá estuvo
en algún momento la palabra”












ellos miran / con sus trajes raídos
y sombreros que cubren la tristeza
un cartel de sopa diaria a noventa centavos
desde el interior alguien dice “he
llegado al valor de mis pies inservibles”
la hora del almuerzo es lo que la cacería deja
sobre un mantel de hule / no hay
previsión meteorológica cuando la lava
arrecia / entonces entrarán también
y agradecerán que la nieve no los ha enterrado
más tarde otros aceptarán el mismo
peso sobre las fichas del progreso / viejas ya
sin juego donde las reciban




































martes, 9 de junio de 2015

Diego L. García




Diego L. García (Berazategui, Buenos Aires), Ruido invierno, La Luna Que, Buenos Aires, 2015.






















          "toda la çiençia del mundo
           está colgada de un fylo"
         Ferrante Manuel, Cancionero de poetas antiguos 
         que fizo é ordeno é compuso é acopiló 
         el judino Johan Alfon de Baena, 1430 ca  - 1445




el hilo de la ciencia no puede
soportar el peso de las imágenes saturadas
la nieve del invierno / el blanco paisaje
nada hay posible más que lo dado / el agua
servida a quien no tiene sed / el hilo que cede
y deja caer la máquina que nombra
una realidad en serie / copia de sí misma / ahuecada
por las termitas de lo consciente
la máquina estalla contra el suelo / sus partes
quedan expuestas / un artefacto demasiado grande
para su monótono hacer / repetir el nombre
que el rey ha elegido
para ocultar su rostro















             "Soñemos, alma, soñemos..."
             Calderón de la Barca, La vida es sueño



como navegar un río sin ver
la orilla / como ser navegado
por el río / ser el río
y pretender llegar / soñar
la orilla / el sueño de la orilla
interminable / aparente / incierto
movido por la corriente / la fe
en que el río es agua y puede
transportar una balsa / un cuerpo /
y raramente al revés / la balsa
transportar un río / el cuerpo
ser soñado / ver











          "ceñido de la hiedra, ruidoso"
          "Himno a Dioniso", Antología Palatina, IX


el ruido es vida / vos del ritual
forma sin ley de la palabra
siempre bárbara / filosa
sin embargo
el ruido puede perderse en el ruido
no ser más que un fragmento
de sí mismo / un ánfora quebrada
por la sequedad del museo
entonces
el tíasos aturde y no hay ritual
Dioniso es un nombre
en el manual de mitología /
la hiedra trepa
por el muro del absurdo / cortada
porque sí / ruido invierno
dicho en serie
nada

















domingo, 1 de febrero de 2015

Diego L. García




Diego L. García (Berazategui, Buenos Aires), Hiedra, La Luna Que, Buenos Aires, 2014.

















En la polvareda



En la polvareda quedan
cuerpos,
bordeando la cañada del Cepeda,
los matorrales de Pavón,
los zanjones junto al río Negro.
¿Cuál es el país tramado?
¿Una lágrima
de hijos hambrientos
bajo los toldos del desierto, tierra adentro?
¿La fascinación del viajero
en la noche de París,
el negocio de los diarios?
¿Hacia dónde
sopla el viento que ondea
las palabras
y la sangre?
 





Multitud

Se habla.
Se dice poco.
En un momento la mente
se satura de esquirlas.
Es como en esas fotos del Ganges:
todo está allí
la piedad de la Diosa
y las cáscaras de mango.