Mostrando entradas con la etiqueta Cecilia Carballo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cecilia Carballo. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de septiembre de 2020

Cecilia Carballo

 

Cecilia Carballo (Buenos Aires, vivió en Río Grande / vive en CABA)


El vibrar del fuego, Córdoba, Alción, 2019.

















Permanecerá el arco iris en la tormenta
el viento entrará por las rendijas
podremos despojarnos de las sombras
oiremos el crujir de la lluvia
cuando no podamos ir
hacia ningún lugar
debemos sentarnos
en la llanura árida
ver pasar el sol
en otros sitios
esperar, esperar.










También las vacas lloran
cuando la tormenta azota
y el cielo entre rayos
se parte en dos
con el viento huracanado
corren por la pradera
donde no se ve más el pasto
ni la ardiente cosecha,
parecen lunáticas caminan
en círculos
no saben dónde ir
se agrupan para consolarse
y esperan que la laguna nueva
no las arrastre
en su corriente.










Sus ojos
con el fuego latente
del hambre
cuidan que nadie
se acerque,
son un eco
de la pobreza que gira
a su alrededor
bajo casas precarias
y lagunas
que inundan las calles.

Solo el caballo
come el pasto mojado,
que nace 
en baldosas rotas.










Al caminar por el pasto
los pies se hunden
no sabemos qué pisamos
hay que ir en zigzag
sorteando pozos, insectos
piedras
la tierra es una impronta
en nuestras suelas
debemos subir y
volver a caer
tener prisa si olemos
a lluvia.
































domingo, 25 de junio de 2017

Cecilia Carballo


Cecilia Carballo (Tierra del Fuego/CABA), Hay tierra bajo mis pies, El ojo del mármol, La Tablada, 2017.



















Tal vez
era mejor ser un iceberg
mostrar sólo una parte
no dejar que ningún viento me arrase
en plena armonía
con las aguas y las aves
hoy prefiero
ser el Titanic
un gigante que se quebró
y demostró ser vulnerable,
sumergida en el océano
permito que ingresen
dentro de mí
algas, peces y tiburones.












Como una campesina
en una cueva
a la espera
de que la lluvia cese
escuchando la bandada
de pájaros
que emigran hacia otros rumbos
aguardo el momento oportuno
para salir
que la púrpura niebla
me envuelva
correr por el bosque
sentir la brisa.












La habitación
vive en penumbras
dos edificios
le han sacado
su luz
intento ver por el haz
que entra por la ventana
unas plantas nacieron
casi sin agua
las hace
bailar
el viento
con sus tejidos verdes
la naturaleza
crea
entre murallas
sus poemas.