viernes, 17 de enero de 2014

Alicia Waisman



Alicia Waisman (Buenos Aires), Ser hablada, Ruinas Cirdulares, 2013.















No sé nada
de Safo
sino lo que dicen
de ella
algunas
malas lenguas.

(Está también
una tarjeta
que me dio
mi hermana
en mi adolescencia)

¿Qué dios,
así, de pronto,
la habrá sostenido
con su aliento?

¿Se habrá escurrido, Safo,
por sus propios huecos
sin saber
dónde ponerse?

Lo arduo se resume
                    en pocas palabras:

Y
sin embargo

no.














Sobreviviendo


Si la que habla
no es la sombra de su sombra
se diría
que he sobrevivido
a su naufragio.

















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