sábado, 13 de junio de 2015

Carolina Zamudio



Carolina Zamudio (Corrientes/Barranquilla, Colombia), Seguir al viento, Último Reino, Buenos Aires, 2013.























Buenos Aires

Buenos Aires me florece 
lapachos
y palabras
sólo porque alguna vez
–con devoción provinciana– 
en Curuzú
me sembraron.









Abu Dhabi

Una vez pronuncié Medio Oriente
como un hogar posible
y entonces mastiqué
la primera frontera
cebollas los ojos
para llorar la vida
y deshojar un destierro
inalterable
como todo aquello
que un día fue.















jueves, 11 de junio de 2015

Gabriela Goldberg




Gabriela Goldberg (Buenos Aires), Cuentovejas, Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2015.











1. 



hasta el cuello se enrula en un sueño
difícil
la sábana corta
en un bollo conmigo me sobran miguitas
los rastros
                 del mucho trajín
             debajo hormigueros
        y brazos persiguen la presa hasta los pies
rayada
doy cebra revolcándome en la noche nerviosa
                                       al tope de anillos
tatuajes
un colmo de cielo se encima 








4. 



cuaja la mañana alrededor
un huevo
          o gallina indigerible
anoche
en qué me convertí?
hay que lavarse el gusto en la boca
un cuerpo graso
         un frasco
de cabeza al inclinarme decir
                                no
entre las manos
sonajero
no cae nada más que el ánimo rasposo
                una bola de pelos
mucha sed 







 
10. 



el fastidio es un asalto
                     un malestar que estruja
                     un torniquete
         que detenga la mañana
sobra luz 







 

12. 



porque nadie se ocupa de la perra
ladra
                 el ritmo entrándole a la culpa en otro
clásico bailable
un hueso más que se sacude
                           otra maraca 














martes, 9 de junio de 2015

Diego L. García




Diego L. García (Berazategui, Buenos Aires), Ruido invierno, La Luna Que, Buenos Aires, 2015.






















          "toda la çiençia del mundo
           está colgada de un fylo"
         Ferrante Manuel, Cancionero de poetas antiguos 
         que fizo é ordeno é compuso é acopiló 
         el judino Johan Alfon de Baena, 1430 ca  - 1445




el hilo de la ciencia no puede
soportar el peso de las imágenes saturadas
la nieve del invierno / el blanco paisaje
nada hay posible más que lo dado / el agua
servida a quien no tiene sed / el hilo que cede
y deja caer la máquina que nombra
una realidad en serie / copia de sí misma / ahuecada
por las termitas de lo consciente
la máquina estalla contra el suelo / sus partes
quedan expuestas / un artefacto demasiado grande
para su monótono hacer / repetir el nombre
que el rey ha elegido
para ocultar su rostro















             "Soñemos, alma, soñemos..."
             Calderón de la Barca, La vida es sueño



como navegar un río sin ver
la orilla / como ser navegado
por el río / ser el río
y pretender llegar / soñar
la orilla / el sueño de la orilla
interminable / aparente / incierto
movido por la corriente / la fe
en que el río es agua y puede
transportar una balsa / un cuerpo /
y raramente al revés / la balsa
transportar un río / el cuerpo
ser soñado / ver











          "ceñido de la hiedra, ruidoso"
          "Himno a Dioniso", Antología Palatina, IX


el ruido es vida / vos del ritual
forma sin ley de la palabra
siempre bárbara / filosa
sin embargo
el ruido puede perderse en el ruido
no ser más que un fragmento
de sí mismo / un ánfora quebrada
por la sequedad del museo
entonces
el tíasos aturde y no hay ritual
Dioniso es un nombre
en el manual de mitología /
la hiedra trepa
por el muro del absurdo / cortada
porque sí / ruido invierno
dicho en serie
nada

















domingo, 7 de junio de 2015

Juan Lima






Juan Lima (Buenos Aires/CABA), Botánica poética, Calibroscopio, Buenos Aires, 2015.
































      









 




















sábado, 30 de mayo de 2015

Martín Carlomagno




Martín Carlomagno (Entre Ríos), La inocencia y el viento, Ediciones del Clé, Paraná, 2014.














Confesión sin edad


    Todo lo que se escapa de la noche se convierte en recuerdo. Alguna vez un poeta la amó perdidamente como se aman los barcos con el río, como talla la ausencia cuerpos en soledad.

    Había que habitar la ilusión en lo breve. Para abrirse al silencio es bueno que las manos sostengan el vacío. Un verso que distinga el color de la sombra.












La ceniza en el aire 

El viento le anunció nuevos presagios.
Le prestó sus paredes transparentes
para que pueda oír el canto de las hojas.
Más allá de su edad eso era todo.
Disponerse a otro viaje
y dejar que suceda la ceniza en el aire.