martes, 3 de noviembre de 2015

Lucio Madariaga



Lucio Madariaga (CABA), Materia oscura, La Pulga Renga, Rosario, 2015.




















Atardecer durazno

                                                              Siempre más sonriente al desastre más bello
                                                                                                                    Mallarmé

Zócalos sin lijar
              maderos imperfectos
Tierra blanda suelo baldío

Caen sobre mi cabeza los durmientes de tacuara
Se desmorona el espacio junto a la humedad
de los juncos de cielo
                  y el tiempo atardece

Por el extremo izquierdo de los escombros
          –en perfecta diagonal–
entra un haz finito y concentrado
                           de luz durazno

Se posa en la parte superior de mi mano
como una mariposa que cobija
           una perspectiva
un mensaje

Logro asir con dulzura lo luminoso
hasta en los peores
                atardeceres












Barriletes rurales

                                                                            Cualquier lluvia cae muriendo y recordando
                                                                                                                          Rodolfo Alonso

Voces de chicharras
                 –agujas chinas–
penetran la ventana improvisada del rancho

Los alguaciles de la ropa tendida
a la intemperie
             alertan

La lluvia de invierno duele en la cara
del abandono

Me retuerzo en la lona helada del catre
y sueño:

fósforos móviles
              para sazonar melodías internas
de pájaros que condenan al resguardo de la lluvia
 
el desierto
                
         de los hombres












Raíces en el claro


Todo lo que veo, son pájaros.

La liebre de fuego guía la búsqueda.
Huye, escurridiza, flamea amarilla roja
naranja en la llanura.

Pájaros atontados, adobados en hollín.
Ya no vuelan, trepan mesetas,
encandilan lo claro.

Están los solitarios, recluidos mudos,
no pueden con el mundo.

Algunos pocos, son pájaros de luz.












Sueño con Munch

me cruzó la imagen
de viejas merqueras
en su ropa de noche

se estaba jugando una partida labial
filtraba cientochenta el enfoque
y nada cambiaba
reflejos femeninos del grito conocido
componían el hilo

en espejos y laberintos de agua quieta
brillaban los alaridos
como calcos
en barniz

yo era una gota ebria
rozaba el cuadro

caía











 Gata flora

Desgajate, sacate ese traje
a la medida del tedio.

Poné tu cuerpo de cara al mundo, poeta.
























lunes, 2 de noviembre de 2015

Gerardo Curiá



Gerardo Curiá (Buenos Aires), El damero de los sueños, La mariposa y la iguana, Buenos Aires, 2015.























Flor extrema  

Una flor extrema
sólo vive
en lo nocturno de la sombra
y en la primera luz
se enciende
hacia otra flor
 
ceniza de lo imperceptible







El tiempo

El tiempo del fruto
y el de la semilla
se unen
en la tierra del bosque
así
el silencio
se ha convertido en oración










El hornero regresa

Música gris
la hostilidad del viento es un cristal sucio en naranjos
                        y en la gravedad
un hornero regresa
el vuelo se hace noche
                           en la medida del relámpago
se eleva en su cuerpo el aire que trae el agua       
                        no hay más refugio que su propia travesía
se abandona a la inclemencia
                                                alcanza su signo

en sus alas
la intemperie se rinde










Diez pétalos

En el estanque flotan
diez pétalos
Y la primera gota
deshace el peso de la tormenta
que se abre
en una mano de ánfora
en largos dedos
y atrapa
pequeños círculos de aire
que van a caer sobre los pétalos

y la lluvia respira

el arco de agua y aire
se estremece en la pausa
y actúa
sin agotarse










Estado de gracia

Justo antes o justo después,
                                   el intenso sonido de la sombra
y la epidermis de las cosas se revela
oscilación de una hendidura que presagia el accidente
y lo real
llega
          a su estado de gracia












El celeste, la distancia y el gallo

Un aire celeste y casi blanco,
entonces, el espacio madura
                                y se abre,
igual hacen las frutas con su pulpa dulce.

El horizonte es un detalle  gris
                                          que se evapora
en el mismo segundo en el que un gallo rojo
con  pocas plumas negras
se detiene bajo el sol,
                                observa,
                                              y ni siquiera tiene sombra.
Se queda quieto
y el mundo es inmenso, mas
la quietud del gallo
pareciera ubicarse en el centro de toda la distancia.
Ni siquiera parpadea,
en sus ojos, la oscuridad se contradice
y es una imagen permanente de luz
                                                    en la retina.
Instante en que el gallo llega a la hermosura
y es una bestia perpetua
                                    e infinita,
pero el animal
tan completo de vida es atraído por la vida y picotea
un gusano entre los pastos.

Toda la tarde de enero,
todo el calor sobre la pampa.

























martes, 27 de octubre de 2015

Hugo Luna



Hugo Luna (Entre Ríos), El apetito de la belleza, 2015.
























Engatusado por el verdor
Brotecito aquí
Pájaro de la familia
En las cuerdas de un cielo
De trapos
Al sol
Cayendo en la cuenta
Todas nuestras plumas quisieran
Escribir bien
Volar sobre obstáculo de palabras
Con braceo de operario cansado
Pero dispuesto a más
Con un martillo de alma verdadera











El rastrillo es una herramienta noble
Con su desplazamiento la tierra enmudece
De puro encantamiento
El cúmulo oscuro que levantó la pala
Queda a merced
Del canto de los pájaros
Ya se habrán dado cuenta
De lo escondido en tus manos?

Tal es la perspicacia de lo que florece










Enterramos un libro
Junto a otro
Bajo una luz insuficiente
Que nunca levantó su intensidad
En la memoria
Oh fiel crueldad del recuerdo
De esas páginas
No salieron rabanitos
Pero sí ortigas

Hicimos un pozo
Que dejaba ver el cielo
Lo que en él habita 











Ya era vieja

La bombita del eco
Lo iluminado en la descarga
Pero igual tendíamos
El prolongador
Para que la parrilla
Se viera menos flaca
Música en onda corta
La última palabra
Impronunciable
Lo que se raspa adentro
Lo que se calla lejos
La brasa iridiscente