martes, 27 de enero de 2015

Santiago Sylvester



Santiago Sylvester (Salta), Los casos particulares, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2014.



















                                                                                          (baño en el río)



Moverse con suavidad de sábalo para no golpearse en las
      piedras,
evitar la exageración como si estuvieras escribiendo un
      poema: que no retumbe, que no sea enfático
para que las cosas se vuelvan auténticas.

El lenguaje del río son las piedras: ahí
dice su canción: es, como la poesía, un reducto de fuerzas vivas
y todo lo que pasa, lo que no se queda quieto
termina siendo una sola, larga, armoniosa solución.

                        El lenguaje del río
pertenece a la tribu: Dante escribió en dialecto porque ésa
     era la lengua en que sus padres se amaron: así
hablaba el río hace siete siglos, decía cosas parecidas a otra
     gente que andaba por aquí:
el río, una superstición en tránsito.

En este sitio se moja lo complejo: miradas que han mirado
      todo
y flotan en el cauce.
Más que ver, uno siente que ha sido visto.









 




lunes, 26 de enero de 2015

Mónica Sifrim




Mónica Sifrim (CABA), El talante de las flores, Hilos, Buenos Aires, 2014.


















2


un día fui mujer
de un leñador
y me partió
a pedazos


¿qué esperabas? ¿ardillas correteando por la nuca?


ahora se escabulle
la jauría de ciervos
que había coloreado en una lámina
para darte
ayer como regalo.


en cuclillas
sobre un jergón de paja


no voy a dar a luz
voy a dar a penumbra


un hijo amoratado.


quería que el bebé
tuviese


un hongo rojo
con motitas
blancas
para que lo abrigaran
del rocío 













sábado, 24 de enero de 2015

Denise León




Denise León (Tucumán), Poemas de Middlebury, Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2014.

















Dice que es atravesada
por los agujeros
de la red
como una calle
es atravesada
por la gente;
atravesada
por un dedo
huesudo
y largo.


La red
es un comienzo
posible,
una pregunta
por la que te sigo
y me escapo.


Una red
que no recogió
el fruto
ni el milagro.
Lisa
–como
un vientre infecundo–
se sumerge
a pesar de todo
de espaldas
al río.











Y se vive.

La desgracia
con sus dedos hábiles
ha apagado
todas las lámparas.


Vemos la jaula.


Oímos el aleteo.


Esta inercia
tiene algo
del sanatorio
del tratamiento
del cuarto de la enferma
de la vida sucia
e irrespirable
por donde nos hemos venido
arrastrando.


Ninguna voz para apoyarse.
Ningún cielo.


El pez
piensa en el agua
mientras puede.
En el agua del vaso de agua
del cántaro de agua
del viento en el agua
de la red
en el agua
de los agujeros
en la red

como quien
se tapa
la cabeza
con la sábana.





















Laura García del Castaño




Laura García del Castaño (Córdoba), El animal no domesticado, Pan Comido, Córdoba, 2014.
















Adentro están velando a un hombre
es el tío del chico que afuera
cuenta figuritas
coloca varias de pie contra una puerta
con una carta derriba otra carta
con un hombre derriba otro hombre
Repasa el maso
elige del medio el dragón de hielo
prueba otra vez
Así ha sido toda la tarde
Así es adentro
El auto en el que fueron a ver la nieve
Un hombre cenando en casa con sus costillas rotas
y otro volteado aquí
entre las figuritas que un dios desprevenido
vuelve a contar. 
















viernes, 23 de enero de 2015

Javier Galarza



Javier Galarza (CABA), Lo atenuado, audisea, Buenos Aires, 2014.














Qué te dolió más


Vivís. En tanto el mundo tiene un resto de sentido que
aún te huye. El nirvana, lo eterno de la inacción o la nada
misma. Hacia donde la vida, como el río a un cuerpo, lleve.

¿Cuál es la insignia de tu guerra? Aunque en la poesía
siempre sea. La guerra. Aunque el lenguaje. Siempre.
(Pólemos como tensión generadora, etc.)

Cuerpo, decodifica los estímulos. No hay un saber sobre el
cuerpo. No hay. Un saber. Apenas ese otro que nos dice, que
no termina de decirnos. Que no termina de no. En cada
encuentro, en cada des.

Qué te dolió más. El primer golpe. O la primera caricia.