Algo de la poesía publicada recientemente en la Argentina.
sábado, 20 de junio de 2015
Teresa Orbegoso
Teresa Orbegoso (Lima, Perú/Buenos Aires), Mestiza, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2013.
Está escrito en nuestros muros
con estiércol de caballo de paso
el verso que nosotros recitamos
Para decirlo habrá que atravesar
el túnel secreto del odio
Habrá que saber colocar
la piedra negra sobre la piedra blanca
y a su vez la piedra blanca
sobre la piedra negra
y seguir probando la hora
del que va arriba y del que va abajo
hasta que se vuelvan piojos
piojos que ardan como los números
que no tienen conciencia
Lima
la ciudad que cuando baila
se corta las piernas
la que no puede escapar al insomnio
que le producen las fosas y los restos
los que están descalzos
para ser mordidos por la muerte
los que orinan sobre la vida
los que la estudian pero no la entienden
Llegará el día en que todas sus sombras
la lleven montada sobre los hombros
el día llegará en que ella
se atreva a reconocerlas
y todas juntas abrazarán su cuerpo
y así su cadáver no seguirá muriendo
No soy ninguna otra parte sino aquí
Y eso que era yo
se pronunciaba en mí:
yuyachkani
estarás recordando
Un sonido en el aire
me levanta
Soy el animal en la penumbra
He perdido mi lengua
Voy por el desierto buscándola
Hablo
y no entiendo
¿Quién ha puesto esta raíz en mi boca?
jueves, 18 de junio de 2015
Alicia Silva Rey
Alicia Silva Rey (Quilmes, Buenos Aires), (circa), Añosluz, Buenos Aires, 2014.
Los
habitantes de la tierra
insensiblemente la habitación se ilumina con una luz
solar
aún sombríos, los habitantes de la tierra se dividen
en: ascios
(si algún día no tienen sombra), anfiscios
(los que llevan sombra hacia el norte o el sur parte
del año y siempre a mediodía),
heteroscios (si van con sombra los mediodías de los
365 días del año),
periscios (ven su sombra dar vuelta entera a su
alrededor cada 24 horas,
no sólo a mediodía, tanto como le es dable a un cuerpo,
material,
soportar la marcha continua de su sombra)
Movimiento
de los planetas
de representarse el Sol por medio de una esfera de 2 metros de diámetro,
Tierra y Venus, del tamaño de una cereza, han de ser
ubicadas
a 100 y 150 metros respectivamente del Sol, en tanto
la Luna,
una arveja, iría a 50 centímetros de la última cereza,
Júpiter
y Saturno –dos balas de cañón de 18 centímetros de
diámetro-
deberían ser colocadas a 770 y 1400 mts respectivamente y Neptuno
y Urano, dos naranjas, a una distancia de 3 y 4
centímetros y medio
cada una. Las estrellas, figuradas por globos de
diversos tamaños,
deberían hallarse a más de 40 kilómetros en franca
dispersión
(distancia La
Plata – Buenos Aires); a quienes parten en las noches
de enero, actores de la verdadera forma de la Tierra,
advierto que lo único que deben hacer es no actuar o
cederán
a la parodia didáctica -de haber una/realidad y es
fácil
que la hubiera, habría un principio organizador, y la
parodia,
creo, temprano o tarde devendría escuela de
representación,
nunca lengua ( horizonte, vuelo, árbol,
contraluz)-
La Argentina
país más industrial de América del Sur llamado a ser
lo que Estados Unidos es al Norte continental,
es decir, un poder concebido para la enajenación
(a saber agua, tierra, aire)
de la trama de la vida planetaria y su luzlunes, 15 de junio de 2015
Diego Roel
Diego Roel (Témperley/La Plata, provincia de Buenos Aires), Dice Jonás, El Mono Armado, Buenos Aires, 2015.
Yo, Jonás, hijo de Amitai, pasé tres días y tres noches
en el vientre del gran Pez.
Y vi lo que nadie nombra, lo que nadie quiere ver:
la sangre oscura de la bestia, el líquido amniótico del sueño,
espejos que se duplican y reflejan la permanente fuga de las cosas.
Yo, Jonás, hijo de Amitai, descendí hasta lo profundo de la tierra,
me arrodillé en el útero del mundo,
vi lo que nadie quiere ver.
Cuando llegué al estómago del Pez
vi grandes bosques y montañas,
vi lo que nace debajo del suelo,
lo que late y pugna por salir, lo que respira.
Vi pájaros en pleno vuelo, animales sin cuerpo.
Cuando llegué al estómago del Pez
olvidé mi nombre y el nombre de mis padres.
Pero ¿es verdad lo que dicen?
¿Dejé mis huesos en el cuerpo del cetáceo?
¿Pasé tres días y tres noches en el vientre del silencio?
¿Me arrojaron los hombres al mar,
a la cavidad azul del precipicio?
sábado, 13 de junio de 2015
Carolina Zamudio
Carolina Zamudio (Corrientes/Barranquilla, Colombia), Seguir al viento, Último Reino, Buenos Aires, 2013.
Buenos Aires
Buenos Aires me florece
lapachos
y palabras
sólo porque alguna vez
–con devoción provinciana–
en Curuzú
me sembraron.
Abu Dhabi
Una vez pronuncié Medio Oriente
como un hogar posible
y entonces mastiqué
la primera frontera
cebollas los ojos
para llorar la vida
y deshojar un destierro
inalterable
como todo aquello
que un día fue.
jueves, 11 de junio de 2015
Gabriela Goldberg
Gabriela Goldberg (Buenos Aires), Cuentovejas, Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2015.
1.
hasta el cuello se enrula en un sueño
difícil
la sábana corta
en un bollo conmigo me sobran miguitas
los rastros
del mucho trajín
debajo hormigueros
y brazos persiguen la presa hasta los pies
rayada
doy cebra revolcándome en la noche nerviosa
al tope de anillos
tatuajes
un colmo de cielo se encima
4.
cuaja la mañana alrededor
un huevo
o gallina indigerible
anoche
en qué me convertí?
hay que lavarse el gusto en la boca
un cuerpo graso
un frasco
de cabeza al inclinarme decir
no
entre las manos
sonajero
no cae nada más que el ánimo rasposo
una bola de pelos
mucha sed
10.
el fastidio es un asalto
un malestar que estruja
un torniquete
que detenga la mañana
sobra luz
12.
porque nadie se ocupa de la perra
ladra
el ritmo entrándole a la culpa en otro
clásico bailable
un hueso más que se sacude
otra maraca
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