lunes, 23 de noviembre de 2015

Romina Freschi



Romina Freschi (CABA), Libro có(s)mico, Club Hem, La Plata, 2015.
























ASTRONAUTA

Vivo mi vida como si estuviese viajando en una nave
espacial. Miro por una pequeña mirilla un paisaje
imponente y debo tomar medidas extremas para la
conservación de la vida, el solo movimiento,
la respiración. El grueso de los mecanismos, dispositivos
y rutinas que ejecuto componen la capa protectora que
me separa del vacío y orientan la inercia de la inevitable,
inabarcable, indetenible relatividad de pensar que,
en realidad, nada gira en relación a una estrella.
Habiendo estallado así el sentido, la estrella se multiplica
y no queda otra cosa que mantener el rumbo: una sola
dirección. La estrella son las estrellas, con todas sus
lunas, sus planetas, nebulosas, anillos, platos, rocas,
asteroides, cometas. Yo y mi nave navegamos a solas
reparando nuestras heridas, el cascarón cada vez más
roto, el óxido cada vez más cerca de la razón.












AÑO LUZ

Ese estruendo es lo que quema. ¿Viene de adentro?
¿De dónde viene ese rotor, ese ruido? ¿Quién adentro
y quién afuera? ¿Acaso no soy yo quien me fui? El
tembladeral me posee, es una réplica y ya no sabe quién
contesta.
Esto que habla es el pasado, lo que hice. Una grabación
era lo que nos esperaba.
¿Acaso vislumbrar impide ver? ¿Acaso solo he construido
lo que vislumbré? ¿Quién mueve este cuerpo, este cuarto,
esta casa, este planeta? Habitación tras habitación,
el mundo sigue. Haber imaginado el espacio es ser el
espacio – y el vacío – y solo resta deambular, caminar

nervioso, chocar contra las paredes, y acumularse.









REBOTE

celeste sueño sin vida
película repetida
el hueco que aparece
regularmente
afiebrado
exacto
algo movido
pero puntual
es un equívoco constante
un buraco usual
un pozo capaz de ser
montaña
pasto que llueve
brújula

que miro al revés.









NOCTURNO

para mi madre y para mi hija
clara es la noche
la voz resuena como al borde de una montaña
un eco, estar en precipicio
entender tal gnoción
más allá de las paredes que barrican
entrever un jardín adentro
una noche
como la que ilumina tu cara, Luisa.




































sábado, 21 de noviembre de 2015

Leticia Ressia



Leticia Ressia (Pellegrini, Buenos Aires/Córdoba), El hielo de la guerra, Caballo negro, Córdoba, 2014.





















Un grillo desmembrado
en una caja de fósforos.

Ella podrá saltar el charco y la espera
o ese vacío de llanura oscura que crece
en los pequeños errores de su infancia.










Abro el pan, lo soplo
esta parva de dios
su semilla infinita
ofrece a mi hambre
el cuerpo de Cristo.
Padre adentro
baja la marea
también soy en este cielo profundo
hija mirada por el ojo que todo lo ve.

Hasta acá llega mi sombra
el cepo donde se consume
el gesto amargo de los días.
Si aquí hubo demonios
solo dejaron en charcos negros
sus ropas de fiesta.

Vivo en la carne de mi carne
tengo fe en mi corazón
tan pequeño y solo
pan hambreado
aliento dolido por el asma.

Atrás de la sangre, la ceniza
 de mis muertos hace un pozo
un vientre de barro.
Los que murieron de viejos
aquellos que se llevó el dolor
me aman y empujan.

Abajo un tigre descomunal
espera la rabia
la piel fresca del vivo
voy a comerte, dice
recibe lo que te doy
mi memoria
este amor que ha sido mi hambre.










En la soledad de la rutina prosaica
donde el temblor es pecado
el rosillo es un caballo para toda la vida
su carne estremecida, el sudor
acompañan la sangre hasta el final de la ciudad
donde el vicio del aire se apaga.

Cada día un pingo invisible arrea mi sombra
me arma para innecesarias guerras.
Aprendí a andar a caballo en la Pía Margarita
antes nos había corrido un cebú
que salió detrás del tanque australiano
antes incendiamos la casilla.

La eternidad estaba al día.

Pero me dieron un animal
olor de lo vivo y lo divino
nunca más me bajé, esa es mi gracia mayor
aprendí a andar a caballo
para que el miedo no me agarre de a pie.










Un hombre que no recuerda
la cima de su propia montaña
mira el reloj en la pared
y antes de morir pregunta cuál
es el ruido del tiempo cuando acaba.



























viernes, 20 de noviembre de 2015

Griselda García



Griselda García (Buenos Aires), Mi pequeño acto privado, Barnacle, Buenos Aires, 2015.


















Ahora estoy como quería estar

Ahora estoy como quería estar:
de algodón y rellena de aserrín
con la piel de antiguos enemigos bajo las uñas
tolero cualquier cosa de mis amigos imaginarios

sólo los insectos en nariz y oídos
me mantienen con vida.








Sueño con escarabajos

Sueño con escarabajos
algo lejano me sentencia

¿perduraremos? 

no hay masturbación posible
cuando es furia
lo que se tiene.







Muerte por agua

Mire aquel árbol, dice.
Es un roble. Pronto dará bellotas.
Sólo veo bosques de almendros
altos cipreses negros
mi reflejo plateado
en las escamas del pez ángel.

La belleza es un trabajo.
Desde el interior se desborda y sangra
en jirones hilados por gusanos.

Más allá está el agua
muebles abandonados sobre la arena
inmensa esmeralda refulgente
océano.






Cui Ping Sing

Naufrago en tu belleza
y lloro.

Me das tu pañuelo
que huele a perfume:
oleadas de ternura.






Descripción de un estado físico

En la garganta mora la angustia.
El suceso imprime su huella.
Luego, asfixia y mutismo.
Al final, quizás
la palabra.
En el medio
horas o años
de silencio.

La mente es un manojo
de espejos rotos
sin ninguna luz cerca.



















jueves, 19 de noviembre de 2015

Silvina López Medin




Silvina López Medin (CABA), 62 brazadas, Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2015.


















1
No busques hacer pie,
ahora es otro el arte:
sostenerse y avanzar, así es
ser nadador.






2
No te anticipes,
el sol sigue en la punta
se derrama alrededor.
Quedate ahí, cuerpo
en movimiento.






4
Lo que se deja atrás, lo que aún
no llega, no importa
es otro el tiempo, un estilo que fuerza
la mirada al costado: respirás. 






7
Los pies sobre la tierra, plantarte
al borde de otra pileta
con esa decisión de saltar, saltar
ahora: agua
quedarte adentro, en lo radiante
del día y al salir
decirlo en voz alta un día
radiante, así de simple
hablar del clima.






12
Y claramente, ¿ves?
cielo, agua, la curva
de una brazada.
Ni esa primera nube
ni esa línea partida: un relámpago.






13
Después del pasto la grava
en las plantas de tus pies marca
un cambio de registro:
mirás el rastro blanco del reloj que el sol
dejó en tu muñeca. El tiempo
ha perdido la precisión de las agujas
es puro movimiento
de luz.






14
Al sacar la cabeza del agua
recobrás aire y recobrás parte de lo que suena afuera: viento,
el golpe
de unos postigos que se cierran. Al sacar
el cuerpo del agua ves en el verano
en el centro mismo del verano
bajo los árboles
hojas secas.






20
La palabra adentrarse
suena a movimiento continuo
no es sólo eso
también hay que pisar lo que separa
pasto, piedras

el agua del agua. 






35
Lo que ofrece el agua
es resistencia.

No esperes otra cosa del agua.


















miércoles, 18 de noviembre de 2015

Pablo Gabo Moreno



Pablo Gabo Moreno (Caleta Olivia, Santa Cruz/ Buenos Aires), Colorblind, Vox, Bahía Blanca, 2015.























Cáncer (del griego karkinos que significa cangrejo)

Madre nicho 205

justo abajo de Clide Hermann
"sus hijos y esposa lo recuerdan afectivamente"
 pasando de:
 49.000 a 66.540 habitantes
 4 inundaciones, 9 intendentes.


Padre nicho 902

decir 21 años me da una tranquilidad sospechosa
decir 7665 días (exactos) no.
Crisantemo
o Chrysanthemun
nos conocemos desde hace rato
por decantación terminaste siendo mi preferido
y aunque tu aroma me da miedo todavía
vine a poner el pecho a esta casa circunspecta








9


no te animás a decirlo
porque te atormentás de nada
y te avergüenza 
cuando no deberías
porque no está mal
ser pasivo e impávido
de los transeúntes 
que no aman como vos
ni tampoco tienen libros de Onetti
guardados con una rosa marchita
en la página 3 escrita
"fumá poco, cuidate
te ama tu mamá"
y aunque ese libro no te pertenecía
lo hiciste tuyo por necesidad
esa misma que nadie entendió