sábado, 22 de agosto de 2020

Celia Iribarne





Celia Iribarne (Buenos Aires, 1976)

La ira, Buenos Aires, Ediciones en Danza, 2020.

















De "La ira"



Salvo las ventanas que miran al parque

 

Contiene ira

la palabra lira,

 

el instrumento musical

del poeta.

 

Yo tengo esta letra:

La "L"

 

de lira,

de lirio,

 

de letra que entra

con sangre

 

y corta la vena,

bermeja

 

tormenta

de Dios en el cielo.

 

Un pecado esta lira

no canta

 

el cantar

de los cantares,

 

no entona

los acordes del amor.

 

No la quiero,

la aviento contra el piano

 

y el jarrón japonés.

Contra todo,

 

salvo las ventanas

que miran al parque.






María Celia Iribarne

                                                –¿Por qué este nombre tan antiguo, papá?

                                                              –Porque era fino.

 

Me nombran con vocales elegantes,

con refinadas consonantes

y a épocas de antaño, evoco.

A las puntillas de una enagua,

a los caireles de la araña,

al ombú de la Estancia.

De labios maternos; un trueno

la melodía. De los paternos,

sinfonía wagneriana para piano.

Fila uno a la derecha.

Superpullman. Palco Primero.

Y viene siempre del Este

o del Norte,

la canción de mi nombre,

nunca del Sur,

ni hablar del Oeste.

Con una pompa en la boca me llaman

y en el aire reverbera una estela

de laureada poeta, de Madame

en blanco tailleur

por el Boulevard.

¡Qué porte, qué donaire, qué piné!






De "La amargura"


Secretos de familia


Mi bisabuelo se quitó la vida

en el despacho de su gran empresa.

Mi abuelo andaba desnudo por la casa.

Mi padre se emborracha y me lo cuenta.

A mí, que soy bisnieta de un suicida,

nieta de un nudista, hija de un borracho.

 

También Noé fue un padre borracho.

Lo dice el Génesis.

Su hijo lo encontró dormido

y desnudo en un viñedo.

Y aunque con un manto lo cubrió

igual sintió vergüenza al despertar

y lo maldijo:

"¡Esclavo de tus tíos

y hermanos serás!".

 

Tal fue la maldición

que el padre de la humanidad,

el hombre que sobrevivió

al diluvio universal

y repobló la tierra,

le echó a su descendencia.

 

Dicen

las malas lenguas

que esto pudo haber dado comienzo

a la esclavitud en el mundo

porque Cam, el maldito

de los hijos: era negro.

 

Padre,

mi manto es esta trama

quebrada de lunáticas palabras.

Perdoná si al desnudo te dejo

cuando intento abrigarte.






La azalea

I.


Una madre

deja a su única hija en el balcón

para que cuide a las plantas,

que aprenda a amarlas.

La madre en verdad

quiere tomar un baño caliente,

estar en paz.

Las plantas aburren a los niños.

Denles magos si los quieren

quietos y en silencio.

Años más tarde

me cuentan de la azalea,

da una flor color rosa

quizás por eso la ignoraba

pero son voluptuosos sus pétalos,

dan ganas de tocarlos.

Tuvieron que llevarla a la azotea

a que reciba más horas de sol,

parece que está muerta,

sin embargo hay un brote

que aún brilla

en su inocencia verde,

ignora la muerte.

 

 




De "El amor"



Lección del sauce

 

I.

A las hojitas del sauce llorón,

que llegan a mojarse con el agua del río

porque el viento las hunde y las eleva 

cuando quiere, les pregunto:

 

¿Cómo es soportar todo el peso de la gota 

y aun así bailar en el vacío,

darme un momento de gracia 

en el que olvido 

y siento la savia animar 

mis tiernos filamentos? 

 

 

II.

 

Me siento en un banco

a la vera del río

y entre las vetas de la madera

brotan hojitas débiles

con pintas blancas.

Ya vi flores nacer de grifos oxidados.

“Insisto en ser árbol”,

dice una voz fantasmal.

 

 

 

 

 

La azalea

II.


Un padre riega una azalea

durante todas las tardes del verano,

sube 15 pisos después de trabajar

a la azotea de un edificio céntrico

en la ciudad.

Mira las ramas, mueve la tierra,

persiste su fe

en el único brote brillante.

La planta, en la azotea

conoce al fin lo inmenso del cielo

ya no tiene esa forma de trapecio

que delineaban los contornos

de los edificios, las antenas, las cúpulas.

Ya no hay esfuerzo por llegar a la luz,

ni sombra temprana que enfríe la tierra.

Todo el espectro del sol para ella.

Apenas los primeros, apenas los últimos

rayos aún desconocidos por su corteza.

Y a la tarde otra vez el agua

fresca que el padre vierte

sobre los capilares que arden

como la tierra.

 

El encargado

del edificio y de cuidar esta planta

mientras mi padre trabaja se llama Ariel.

Una tarde, lo esperará en el hall central

y le dirá "¡Señor Juan, señor Juan

la azalea dio una flor!". Y los hombres

subirán como niños los 15 pisos

para admirarla

y decirse palabras de amor

ante el milagro y lo sagrado. 
















jueves, 20 de agosto de 2020

Alberto Cisnero



Alberto Cisnero (La Matanza, 1975 / vive en Buenos Aires)

Akata mikuy, Buenos Aires, Barnacle, 2020.











1-

ahora voy a cantar mi propia canción, canalla

y popular. mientras me dispongo a huir,

como un viejo, a los recuerdos, como un aspirante

literario a la poesía que vende en subasta pública

todo cuanto le es vergonzoso y que cualquiera evitaría

escribir hasta en la necrológica de un sucio amigo.

somos pocos. nuestra vida es ruda. ¿si me apresto

a descripciones realistas de los hechos?

pregunten en manuales de estilo para eso.

o léanse la recherche de nuevo. igual siempre voy

a preguntarme si estará lloviendo en tu rancho,

si al librar su secreto tu corazón al fin resistirá.

pero carezco por completo de ideas, salvo

acerca de la práctica, de una expresión personal,

una identidad, un deseo estético heredero

de un sectario que no hace negocios, ni compra

tierras ni trafica con impuestos: con palabras,

infrascritos, con palabras. fomentar la intranquilidad

y el desorden. consigo y con los otros. y cada cual

a su pirca. la primera vez distinguimos el inicio

de la noche por cierta zozobra. y nada quedó

del mundo que habíamos conocido. entonces

todo nos parecía posible, todo se mostraba efímero.

quizá muy próximo, quizá de mí.

 

 

 

 

 

2-

¿ya oscureció? ¿estás enfrente ahora?

¿dónde estabas en los levantamientos del año uno

del siglo? sentado junto a la ventana aprovecho

la última luz del día para escoger un paisaje de juventud

que incluya ventolera y flores sobre la maleza.

y digo con la mano en el corazón que una palabra

no es la rama de los chañares meciéndose, ni delatan

su presencia perfume o color entre los cuatro

márgenes que nos ocupan. siempre nos supimos

de afuera, exiliados. negros con rito y todo.

escribir nos resulta una vocación difícil, una ferocidad

práctica y visible, demasiado lejana como para partir

hacia algún lado o malignar un recuerdo. ¿por qué

escriben como si la tierra girara? ¿ya nadie lee

a los poetas del siglo de oro español?¿la llamada

distancia crítica? no sé bien qué pasa acá, debajo

de la cursiva. a través de la bruma de los años

llamamos amor a tantas cosas: un accidente,

una herida o un anhelo. crecen donde no hay nada

certero. mutan sus formas, concluyen espacios.

 


 

 

 

10-

me canto a mí mismo. a lo que tengo de débil

e inadaptado. es el cruce de los caminos, chicos.

en mi propio beneficio y para el lucro de cualquier

otro. es mejor guardar el debido silencio

cuando entra a fallar una gracia. con frecuencia

podés conseguirte otra. somos de la vieja estirpe,

de la más dura alevosía. si algunos de nosotros,

alcohólicos y penitentes, cae enfermo o tiene

problemas, podemos llamarnos. desde nuestros

corazones siempre nos estamos diciendo

bienvenido a casa, estuve lejos demasiado

tiempo pero regresé vivo. somos autores

de los hechos sin ser sus cómplices.

acá se paga en la puerta de salida.

 

 




14-

te quiero tanto y tanto. con lo mejor que hay en mí.

no con la generosidad del afecto que me profesás.

se puede vivir en cosas mejores que en un mundo

de ilusiones. todos nosotros escribimos tonterías

por la noche. dilapidamos hallazgos, destruimos

mobiliario, conculcamos leyes. situados ya

los infrascritos en la posición debida, procedemos

a inmovilizarnos. y en ese momento, creemos

disponer de bellas imágenes y un gusto selecto.

habrá quien precise la ayuda de los síndicos

dedicados al apoyo y manutención de literatos,

complacer a un editor o incluso vender ejemplares

y propagar su influencia en las jóvenes generaciones.

el traje que me cubre guarda muchas salpicaduras.

alguna vez también tuve una vida repleta

de cuchitriles alquilados. por qué gratis,

sin becas, subvenciones ni lauro.

porque puedo.


 


 

 

23-

si no trazaste bien tu melga, el pueblo queda lejos.

y eso es al toque, perro. o decí gracias, decí adiós.

porque no vas a lograr recuperar los poderes.

si tenés una vida exenta de colisiones dignas

de mencionar asegurate de estar lejos antes

que limpio y adecentado. no te va a doler.

y doble clic. o si ya no se te da la escritura,

poné acápites, bastardillas, traducí (para los no

quichuistas), hasta que florezca el verdor. levantá

un rancho y abrí un pozo de balde. es muy triste

el envidiar. meditá sobre la oportunidad histórica

del comunismo. o las estacadas del mecenazgo.

yo me hice invisible y esperé. acaso somos hombres

educados para llevar siempre un libro bajo el sobaco.

 

 

 

 


29-

antes de qué palabras, rapsodo. como si dijésemos,

afuera avanza la noche y dan ganas de tomar.

se despeña con la velocidad de la luz, pronto

y muy lejos. no dejará nada, excepto algo

de basura adosada en lo recóndito de tu mente.

quizá logremos recordar cuándo y cómo fue

el cimbrón. antes de que nos entren a tapar

con periódicos. escribir es una forma

como cualquier otra de verificar

nuestra debilidad.

 

 




30-

¿cuando era el turno dijiste lo tuyo, a campo abierto

y sin domesticidad? ¿qué te impide intentarlo,

qué tú dices? antes no será igual a después.

así son las despedidas. y consuman las rentas

del erario los cachorros ahogándose hasta el final

del papel, esperando un piscolabis en el consulado.

la clase de libros sobre los que te gusta limpiarte

los botines. que ninguno se agravie. ¿no hacés rancho

con gente que se declara tolerante, que piensa

desertar de algún modo y no hace distingos

entre providencia y tentación? en el cuerpo que yacés

no flotan sucios manchones. lo único que aparece

en los escaneos es que resolvés los altercados

con violencia. ¿cuándo hubo lirismo en estas tierras?

 


 

 


32-

precedidos de vuestros seguidores, vengan

a contárnoslo como si fuese para otros. el objeto

que designan es antiguo. aunque es inútil que insistan.

pierden el tiempo. las recomendaciones no les van

a servir de nada. este lugar no fue hecho para ustedes.

eligen, ocultan y disfrazan un pasatiempo

tan ordinario como bailar o jugar a las cartas.

mientras la luz prevalezca y hostigue, finjan

representar un papel hasta el mismo momento

en que se tornan el personaje apañado y entonces

la plumazón ya no resultará impropia.

pero solemos decir embustes y creerlos. la grave

sabiduría, la pasmosa amenidad, la serena gracia

de saber cuándo llevar divisa punzó y cuándo

quemarla, perspicaces autores, sólo preceden

sustituciones o coartadas. de haber conservado

tales hábitos indumentarios y verbales, nos hubiésemos

divertido. donde la sombra es propicia al diván

o a la moderación, animales invertebrados

arrastran ramitas más grandes que ellos.

 





33-

para nosotros eso no está muy lejos de la greda.

semeja a dictar una carta o levantar una pirca.

entonces la inquietud merma. y aspiramos

a la condición de la maravillosa música. somos

desconocidos que nos preparamos para tiempos

difíciles que nunca tardan en llegar. y vimos venir

los golpes entre el pedrerío que lanzamos.

no podríamos reprocharnos nada pero tampoco

tenemos para decirnos más. la tendencia disgregativa

de aquesta secta. siempre vamos a estar en un recodo,

sin lograr evocar coherentemente nuestro pasado,

a punto de iniciar una nueva vida. capaces

de aprender de memoria cualquier rapto, si alberga

un barranco en su propia y minúscula dirección,

si evita indicar al pie: es un poema, es una nevisca,

es un vaso. escribir no nos ayudará a enmendar

la senda por la cual hayamos optado ni el credo

que aleguemos. cavamos como si fuésemos a hacer

un pozo para un cuerpo querido. así escribimos

nuestras cantigas, que no resultan acabadas

ni metódicas, porque necesitamos una esperanza,

un propósito, sentir que le importamos a alguien.

al final diremos: te voy a llamar cuando pueda,

está todo bien. o: aquello fue nuestro hogar.
















martes, 18 de agosto de 2020

De lo que no aparece en las encuestas / nueva temporada


El 18 de agosto de 2017 di por cerrado un ciclo con este blog, luego de más de cinco años de difusión de títulos de poesía publicados en la Argentina desde 2012 hasta ese momento, en su mayoría de pequeños sellos editoriales. Como detallé en el balance de ese período, las selecciones incluyeron a 
421 poetas, 580 libros y 154 editoriales de distintos puntos del país. Desde 2017 hasta ahora mantuve un trabajo de difusión en distintos proyectos colectivos, pero hoy siento la necesidad de retomar el espacio que este blog generó, como forma de reunir y seguir poniendo en circulación distintas lecturas.

En el período anterior intenté mostrar la diversidad de lo que se iba publicando, yendo incluso más allá de mis preferencias de lectura, pero con la intención de incluir materiales que efectivamente mostraran un trabajo con la palabra. En esta nueva etapa me propongo mantener en cierta medida ese criterio, pero por cuestiones de tiempo tendrán prioridad los libros editados a partir de 2020 y, de entre esos, los que más me interesen. En la medida de lo posible iré incorporando también títulos de años previos.

Bienvenid*s a esta nueva temporada en De lo que no aparece en las encuestas


















viernes, 18 de agosto de 2017

Algo sobre De lo que no aparece en las encuestas




Fotografía de Silvia Castro.
Desde el 2 de enero hasta mitad de febrero de 2013, realicé cien notas de facebook con lecturas de poesía publicada en el país desde los últimos días de 2011 hasta los primeros de 2013. La selección, que llevaba el título De lo que no aparece en las encuestas, abarcó textos que aparecieron en papel y en blogs, tanto de poetas como de traductores de distintos lugares de la Argentina. En los últimos días de diciembre de 2013, siguiendo la sugerencia de varios amigos, reuní todo ese material en un blog con el mismo título que las publicaciones de facebook. En un principio eso iba a ser todo; pero frente a algunas insistencias, decidí continuar con la difusión de lo que se iba publicando de poesía en distintas partes del país. Así surgió el segundo blog: De lo que no aparece en las encuestas 2, en el que incluí selecciones de libros editados entre enero de 2013 y agosto de 2017.  

De lo que se publicó durante esos cinco años y medio, fueron difundidos en ambos blogs 421 poetas (en su mayoría argentinos), 580 libros y 154 editoriales (todas de la Argentina). 

El criterio que usé siempre fue tratar de mostrar la diversidad de lo que se viene publicando en el país, más allá de mis propias preferencias. De esa forma, leí y seleccioné textos de casi todos los libros a los que tuve acceso. Solo en algunos pocos casos preferí no incluir el material. Hice las selecciones, en su mayor parte, de libros completos (salvo en ciertas oportunidades en que, por cuestiones de tiempo, solo pedí algunos poemas). Muchos de los títulos me llegaron gracias a la iniciativa de sus autores y de varias editoriales; en muchos otros casos se trató de libros que me interesaba leer y busqué. Sé que, de todos modos, hay bastante material del período mencionado al que no pude acceder.

Quiero hacer llegar mi agradecimiento a:

* Todos los poetas que me enviaron sus libros en papel o en PDF.

* Los amigos que colaboraron realizando alguna selección de otro poeta (debería revisar todo el blog para nombrarlos a todos).

* Las editoriales Barnacle, Ediciones del Dock, El ojo del mármol, Zindo & Gafuri, El Mono Armado, Caleta Olivia, Añosluz, Colectivo Semilla, Hemisferio Derecho, Melón, Pan Comido, Caballo Negro, mágicas naranjas, Calibroscopio, Viajero insomne, Libros Silvestres, Ediciones de la Eterna, Ruedamares y Color Pastel por haberme hecho llegar, con frecuencia o en algunas ocasiones, sus novedades. 

* Las editoriales Club Hem, Huesos de Jibia, Hilos, Vox, Deacá, Lisboa, Maravilla, La mariposa y la iguana, Ediciones Arroyo, Comunicarte, Nudista, Espacio Hudson, La mondonga dark, Libros de la Talita Dorada, Qué diría Victor Hugo?, Lamás Médula, Viento de fondo, Santos Locos y Pixel por haberme facilitado sus archivos asiduamente o en alguna oportunidad.

* Los que durante estos años leyeron lo que fui publicando en De lo que no aparece en las encuestas y lo difundieron de diferentes maneras, hicieron comentarios, se dejaron sorprender por nuevos autores, dejaron sus gestos amorosos.


Todo lo publicado en ambos blogs queda disponible para quienes quieran consultarlo o difundirlo.

Quiero aclarar que continuaré con la difusión de poesía, aunque con distintas propuestas, en mis otros blogs: mordiscos Deversoaver. Con respecto a lo que se publica actualmente, desarrollaremos un nuevo espacio semanal en la revista virtual Op. cit., de cuyo staff formo parte.  


Valeria Cervero





















jueves, 17 de agosto de 2017

Jacobo Fijman



Jacobo Fijman (Uriff, Rusia / Buenos Aires), Poesía completa, Prólogos de Santiago Sylvester y Daniel Calmels, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2014.























De Molino rojo (1926)


Canto del Cisne

     Demencia:
el camino más alto y más desierto.

     Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.

    Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.

    Se erizan los cabellos del espanto.

    La mucha luz alaba su inocencia.

    El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.

    Cuerdas de los silencios más eternos.

Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.

    ¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?

    Se acerca Dios en pilchas de loquero
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.

   ¡Piedad!









El "Otro"

    Tarde de invierno.
Se desperezan mis angustias
como los gatos;
se despiertan, se acuestan;
abren sus ojos turbios
y grises;
abren sus dedos finos 
de humedad y silencios detallados.

    Bien dormía mi ser como los niños,
¡y encendieron sus velas los absurdos!

    Ahora el Otro está despierto;
se pasea a lo largo de mi gris corredor,
y suspira en mis agujeros,
y toca en mis paredes viejas
un sucio desaliento frío.

   ¡La Esperanza juega a las cartas
con los absurdos!
Terminan la partida
tirándose pantuflas.

    Es muy larga la noche del corazón. 









Las Blancas Torres

    Júbilo musical del agua.

    Permanezco anhelante.
Compases olvidados que retornan.

    Júbilo musical del agua.
Suenan las blancas torres del invierno.

    Pupilas anonadadas;
compases olvidados.

    ¡Aún guardan mis anhelos gritos de salvaje!
pero sólo mis medias noches
saben de estos pájaros de fuego.

    Interrogatorios de mi ser;

cizaña de mis sementeras
y el recodo más negro del camino.

    Interrogatorio de mi ser;
fosos que no blanquean ni la aurora.

    ¿A las anchas de qué amor
encenderé mi vida?
    Suenan las blancas torres del invierno.












De Hecho de estampas (1927)


Poema V

Yo estaba muerto bajo los grandes soles, bajo los grandes soles fríos.

A través de mi llanto
oigo el agrio sudor de la precocidad.

Yo vuelvo sobre un musgo
y las ciudades crecen a la aventura hasta la noche del estupor.

Miseria.
Dios pesa.
Me llaman vientos de mar.
Van y vienen en grandes cambios; se alargan en saltos irritados
que apagan mi temblor, que exasperan los sueños.

Jamás podré seguir.
Yo me veo colgado como un cristo amarillo sobre los vidrios pálidos del mundo.









Poema XI

Al pie de los aromas blancos recobro mis manos en plegaria.
Una vez había...

Los canales hastiados se ponen en camino lejos de nuestros ojos.

Para sí trazan el pavor los soles.

Apoyo mi rostro sobre la sombra siete veces oscura
y atravieso los diques ajustados que arrastran los vientos.

Rodaba mi acento de mar desgarrado sobre siete caminos de nieve.












De Estrella de la mañana (1931)


V

En la misma belleza saborean las lunas su soledad dichosa.
Caen todas mis muertes en el espanto
de la nada del mal de la nada irreal de la nada.

En las tinieblas puse mis manos cuajadas de llanto.
Arreó la gracia mis ojos perdonados,
y hecho he sido en lo anterior de todo y nada.
He sido en el que es de todo y nada en bella gracia.









VIII

Oye tu soledad mi soledad.
Oye en mi soledad la canción amorosa
debajo de mis labios.
Miran los cielos el día de mi corazón.

Oye en mi soledad tu soledad:
río de luz es tu garganta.

Eternidad en los caminos.
Espero en Cristo regocijado de muerte y alegre de muerte.
Paz, paz, en el camino delante de mis ojos.
Reza la sangre, la sangre de mi cuerpo en esperanza.
Pone mi corazón su desnudez perfecta sobre la noche movida en toda gracia
sobre la noche movida en esperanza.

Paz, paz,
en tierras donde corren los soles amorosos del monte santo;
mis noches iluminadas de pavor, alegres de muertes,
regocijadas de muerte.









XXXI

En mi gemido
conté mi soledad envejecida; conté las noches de mis días.
Mis huecos cantan el misterio del mundo.

El agua perturbada de mi reposo.
Me veo en mi gemido según pavores de inocencia.

Paz, paz:
oído de mis palabras.

El ruego alcanza oído a mis palabras,
carne sanada;
y hay espanto de luz en nuestras manos.












Poemas no reunidos en libro


Resurrección

Esta luz, esta forma que no es mía
Tiene mi propia luz, mi propia huella,
En armonía extraña con la estrella,
Celeste flor lejana, ardiente y pía.

Y en el tono menor de la tristeza,
La hermana luz, la hermana forma canta,
Canta, anuncia, cual buena nueva santa,
Una resurrección de la belleza.









Doy a tu piel las órbitas celestes
de Mercurio veloces, doctor de la lógica suprema.
Doy a tu piel, y en Cáncer,
las gloriosas especies, los bálsamos perfectos.

Mercurio pone el signo de la causa eminente.
Doy a tu piel el sueño de la balanza igual,
y el cinturón retórico de Venus...

Casta de mar,
casta de luna y rosa.

Saturno ara los campos y seca el roble de la antigua Roma
y el ciprés de la muerte.
Saturno ara los campos
en Rómulo y Remo;
y en el toro de Italia
añade lo lento de su mundo;
y en sus cuernos la música,
y el vino amargo que calienta Marte.









Flores de santidad

Ya quietaron, amor, con la última estrella
de eternidad el mundo;
y se unen los vientos en la nueva manzana.
Tu corazón concibe de las cosas
el verbo de las cosas,
tú que espiras, amor,
y que mueves los nombres con la última estrella
sobre el último fruto de la tierra.
Tú ves de la nube, de la flor,
la belleza del ángel, la profunda belleza
circunscrita del ser
sobre el no ser más puro del empíreo beado:
Ya quietaron, amor, con la última estrella
de eternidad del mundo.









Verso poliformo

En el nombre mayor
las ásperas colinas turbáronse en las cabras y las noches
y los valles profundos,
que nacen de los soles, alabaron los días,
que viven con el árbol de las gentes romanas.
En el nombre mayor,
voy buscando las cosas, sintiéndome en la tarde
de ciudades y llantos;
y los pasos en flor
tocan impenetrable eternidad
de la belleza pura con belleza de mundo.









El milagro harmonioso

¡Ah milagro harmonioso del paisaje
Que a mi paso me da la bienvenida!
He andado tanto en él, que en cada viaje
Un retoño de amor hubo en mi vida.

¡Ah mañanas, dulzuras y fragancias!
¡Alientos de las húmedas arenas,
De sol doradas y verde plenas!
¡Lentas lluvias que cantan disonancias!

He visto brotar árboles cual días.
¡Oh resurrección santa de las cosas
En esas mis mañanas luminosas
De oro y verde y de raras melodías!

Yo vi brotar; nacer he presentido
Los árboles, hermanos de los tristes,
Y comprendí, Señor, por qué Tú existes,
Y amé cual puede amar un elegido.









Negación

Señor:
Todo se angustia en mí y en mí padece;
En mí es noche de sol tu primavera;
Pero mi vida canta, y es grave, y es severa,
Y en tus noches mi espíritu amanece.

¿Mas para qué esta santidad sublime,
Esta pureza dura, atormentada,
Si todo se ha de ir hacia la Nada,
Hasta que mi propio ser que se redime?

En mí tu creación pierde sentido;
Nada tiene sentido, ni la muerte.
Tú, que todo lo puedes, tú, el más fuerte,
Vuélveme al polvo, a lo que ayer he sido.